M O R A L I T A
Después del trabajo, las relaciones humanas y todo lo que compone mi vida, me escapo a este espacio, ese lugar donde no importa quien soy, ni donde he estado, ni hacia donde voy. Sólo importa la escritura, las imágenes, las experiencias. Donde se llenan los vacíos que pueden llenarse, y se vacía aquello que aturde.
lunes, 11 de marzo de 2013
#EsasCositasQueMeEncantan
miércoles, 23 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
Seguir
Doy gracias a Dios porque existen millones de lugares en los cuales perderse, y millones de razones por las cuales seguir sonriendo y soñando.
Esto ha sido todo un espectáculo y sé que así seguirá.
Bonitas vibras :)
viernes, 21 de diciembre de 2012
#NoMas
Como ese "fin de algo que conocemos", ME PROMETO A MI MISMA:
-No más súplicas (¡basta!), a excepción de las que hago al cielo.
-No más emoción excesiva, a excepción de la que pueda provocarme mi familia y amigos.
-No más "forzar la barra", a excepción de que sea un esfuerzo extra por lograr MIS metas/sueños personales.
-No más "sólido 3ero"; de vuelta al "tambaleante 5to".
En resumen: ¡NO MÁS!
El viejo escudo de Apolonia se dibuja nuevamente en mi. Reaparece recordándome lo que me brindaba en mis momentos de terror: la poderosa certeza de ser invencible. IMPENETRABLE.
Me sonrío a misma al recordar lo que era, y lo que volveré a ser.
domingo, 16 de diciembre de 2012
#Amen
martes, 2 de octubre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
domingo, 16 de septiembre de 2012
sábado, 15 de septiembre de 2012
#CosasQueSeVenPorAhi
domingo, 9 de septiembre de 2012
viernes, 17 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
martes, 24 de julio de 2012
Los 50 pequeños placeres
Así lo asegura un estudio publicado por la empresa francesa The Three Barrels, en la que 3 mil personas respondieron qué cosas de la vida cotidiana les dibujan una sonrisa en el alma.
Un vocero de la empresa explicó: "Podemos estar teniendo un día terrible en el trabajo, inmersos bajo una pila de cosas, pero de repente unas palabras de aliento de nuestros jefes pueden hacernos sentir mucho mejor. De la misma manera, podemos estar en el medio de un tráfico de locos, cuando nuestra canción favorita suena en la radio y nos hace olvidar de la pesadilla de los autos".
"Pequeños gestos de amigos y familia pueden hacer maravillas cuando estamos con los espíritus caídos", agregó el vocero.
Los 50 pequeños placeres
1. Encontrar 10 pesos en el bolsillo de un jean viejo.
2. Irse de vacaciones.
3. Meterse en la cama con sábanas recién lavadas.
4. Nadar en el mar.
5. Despertarse en un día soleado.
6. Tomar sol.
7. Ser sorprendido con flores o bombones.
8. Recibir un mensaje tierno de alguien que amamos.
9. Abrazos.
10. Recibir una tarjeta de agradecimiento.
11. Ver a una pareja de viejitos tomados de la mano.
12. Manejar con la ventana baja en un día de verano.
13. Ganar algo en la lotería, aunque sea muy poco dinero.
14. Reservar las vacaciones.
15. Escuchar nuestra canción favorita.
16. Encontrar una promoción.
17. Reencontrarse con un viejo amigo.
18. Un picnic en el parque.
19. Un ascenso en el trabajo.
20. Una cita romántica.
21. Escuchar una canción que te hace acordar a un momento del pasado.
22. Mirar fotos viejas.
23. Hacer un nuevo amigo.
24. Tener un momento de silencio a solas.
25. Caminatas por el campo.
26. Escuchar la risa de un bebé.
27.Tener una noche sólo de "chicas" o de "hombres".
28. Levantarse el sábado a la mañana y darse cuenta de que es el fin de semana.
29. Comer chocolate.
30. Comer torta.
31. Entrar en unos jeans que pensabas que no te entraban más.
32. Un halago de tu jefe.
33. El olor del pan recién horneado.
34. Un baño de burbujas.
36. Enterarse de que alguien gusta de vos.
37. El asado del domingo.
38. El olor a pasto recién cortado.
39. Aterrizar en el aeropuerto de tu destino de vacaciones.
40. Tener el pelo bien peinado.
41. Los feriados.
42. Zafar de un control de alcoholemia.
43. Una habitación de hotel linda.
44. Que le vaya bien a tus hijos en la escuela.
45. Cuando alguien le ofrece a un anciano el asiento en el colectivo o tren.
46. Encontrar un lugar para estacionar.
47. Despertarse y ver que nevó durante la noche.
48. Tomar una cerveza bien fría después del trabajo.
49. Comer comida chatarra.
50. Besarse.
Y todos los que cada uno pueda imaginar.
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From: @la_patilla
Sent: 24 de jul de 2012 8:47a
50 pequeños placeres http://t.co/yUEfZTc1
sent vía bitly
On Twitter: http://twitter.com/la_patilla/status/227754392365977600
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viernes, 29 de junio de 2012
#YoConfieso
sábado, 23 de junio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
Todo va a estar bien :)
-- Estaba leyendo en internet y me topé con este texto. Creo que leer algo así hace falta de vez en cuando para recordar que TODO VA A ESTAR BIEN y punto. Y PUNTO.
Dios al Volante
Todavía recuerdo lo segura de mi misma que me sentía. Realmente me sentía orgullosa de mi capacidad para conducir mi automóvil de la misma manera que conducía mi propia vida.Yo decidía mi destino y el camino que debía tomar para alcanzarlo.
Me encantaban esas horas solitarias por la carretera observando cómo el sol se ponía sobre el horizonte. Disfrutaba al sentir cómo se adherían las ruedas al asfalto. Era fascinante poder ir adonde se me antojara en cualquier momento.
Me sentía dueña de mi vida y capaz de disfrutarla plenamente, por eso siempre procuraba pasarlo lo mejor posible.
Claro que también había épocas difíciles, tramos de camino solitarios y oscuros en los que la noche parecía devorarme. En ocasiones tuve que pisar el lodo para localizar una avería o tapar una fuga de aceite, y otras veces tuve que cambiar un neumático bajo un sol abrasador o una lluvia torrencial.
Pasé por momentos de confusión y contrariedad en los que tuve que retroceder al darme cuenta de que había tomado un camino sin salida.
Estar sola no siempre era coser y cantar, pero siempre me las arreglaba para no hacer caso de esos incidentes desafortunados y volver a salir en busca de aventuras.
Hasta que un día te encontré en el camino. Hacías dedo y te subiste a mi auto. Te pregunté a dónde ibas, y respondiste: «A donde vayas tú».
Al poco rato entablamos una entrañable amistad. Siempre estabas presente para mirar el mapa e indicarme la ruta cuando me había perdido. No sé cómo, pero te conocías todos los caminos. También estabas presente en la oscuridad, en los largos viajes nocturnos, para darme la mano cuando tenía miedo y me sentía sola. No sé por qué, pero tu presencia siempre irradiaba luz en la oscuridad.
Cuando después de que mi búsqueda de aventuras me hubiera llevado a caer en una zanja, intentaba volver al camino, ahí estabas tú animándome y empujándome.
No me explico cómo, pero entendías mi desaliento y, aunque me habías advertido, nunca te oí decir: «Te lo dije».
Cuando neciamente discutí contigo diciéndote que te alejaras de mi vida, tú me abrazaste y perdonaste. No me lo explico, pero seguiste amándome y creyendo en mí, a pesar de que yo me empeñaba en seguir conduciendo sin hacerte caso. Me acuerdo cuando te dije: «Al fin y al cabo es mi auto». Yo agradecía tus consejos e instrucciones, pero la decisión final siempre será mía. «Al fin y al cabo es mi vida», pensaba.
Y así fueron pasando muchos y muchos kilómetros y yo todavía insistía en conducir y no hacía caso de tus ofrecimientos para que te dejara conducir a ti, y descansara, hasta el día en que destrocé el auto.
Humillada y quebrantada, con el automóvil de mis sueños destrozado, por fin te entregué las llaves. Con una sonrisa de alivio, empezaste a hacer las reparaciones. En poco tiempo continuamos el viaje; ahora eras tú el conductor y yo la pasajera. Renunciar a llevar el timón había sido mucho más difícil de lo que esperaba.
«¡Oye!», gritaba tratando de agarrar el volante. ¿Qué haces? ¡Yo creía que habíamos acordado ir en aquella dirección!» De inmediato, frenabas y con paciencia esperabas a que dejara de luchar por recuperar la dirección, y luego te volvías hacia mí y me decías con la ternura de un padre que explica algo a su hija: «Ten fe en mi, yo sé lo que hago». A regañadientes, cedía y me quedaba irritada hasta que doblábamos el siguiente recodo. De repente quedaba muy claro que sabías muy bien a dónde me llevabas, y empecé a respetarte por tu sagacidad y previsión.
Pero no tardaba en olvidar esa enseñanza y al poco tiempo lo intentaba de nuevo. Pasábamos ante un sitio que me parecía divertido y me quejaba: ¿Por qué no paraste? Tú sonreías con complicidad y decías: «Confía en mí. Más adelante te ofreceré algo mucho mejor». Y en efecto, siempre había algo mucho mejor, algo que jamás había pensado que fuera posible.
Al cabo de un tiempo me acostumbré a que condujeras tú. Aprendí a quedarme quieta y a morderme la lengua cuando tus caminos eran contrarios a los míos, y me obligaba a esperar con paciencia hasta que tras la próxima curva se revelara la sorpresa oculta tras tu misteriosa sonrisa.
Curiosamente las equivocaciones de la carretera se volvieron cosa del pasado, al igual que mi búsqueda frenética de aventura, felicidad y emoción. Contigo al volante, siempre lo pasaba muy bien.
Eso no quiere decir que no hubiera momentos de desaliento, como cuando me llevabas por caminos desiertos y polvorientos y estábamos solos los dos durante kilómetros. Pero esos caminos solitarios también me mostraban los paisajes más impresionantes y majestuosos de toda mi vida. Fue recorriéndolos que descubrí los panoramas llenos de belleza oculta y misteriosa que me habías reservado. También hubo ocasiones en que elegiste caminos que conducían a lugares que siempre me inspiraron pavor: valles y cañones sombríos adonde no llegaba el sol. No sé si te dabas cuenta, pero interiormente me quejaba y me revelaba ante tu decisión, hasta que acababa diciendo: « ¿Por qué vamos por aquí?». ¡Como me molestaba que me respondieras con una pregunta y tú lo hacías constantemente!: ¿Alguna vez te he fallado?», me decías, tranquila, confía en mí. Y lo mejor es que cuando obligaba a mi alma a estar tranquila y confiar, encontraba fuerzas y un valor que ni sabía que tenía.
Desde el día en que tomaste el volante he subido a alturas inimaginables, he visto valles de belleza sin igual, he experimentado la emoción de la aventura, una felicidad increíble y un amor sin medida.
“Tenías toda la razón del mundo. Jamás me arrepentiré de haber pasado la vida contigo al volante. Gracias Señor Jesús”
domingo, 3 de junio de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Simplemente AMOR
lunes, 23 de abril de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Algo de "Rayuela"
-- Si bien no soy fanática de Julio Cortázar, éste fragmento de "Rayuela" me gustó. No lo había leído antes, por lo que me resulta agradable descubrirlo. Sumamente preciso:
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope [arañita], nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
martes, 27 de marzo de 2012
#MeAnoto --> #EarthHour 60+ "Apaga las luces y encenderás las estrellas"
Venezuela se suma nuevamente al llamado
Este año la Agencia Leo Burnett Venezuela a través del programa "La Universidad Verde" desarrolló un concepto único para nuestro país. Bajo el lema "Apaga las luces y encenderás las estrellas" se busca disminuir la contaminación lumínica con el objetivo de poder ver las estrellas. La meta: Convertir a Caracas junto a otras ciudades del país en el planetario más grande del mundo.
lunes, 26 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
#YoConfieso
martes, 14 de febrero de 2012
Algo que quedó rico :)
jueves, 9 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
Una de esas cositas que ME ENCANTAN :)
martes, 7 de febrero de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Lo que quiero para el Día de San Valentín
miércoles, 4 de enero de 2012
Bring it on! :)
Hoy a cuatro días de que empezara el año, me emociona ver en mi agenda la cantidad de páginas en blanco que hay por escribir.
Brace yourselves, ¡voy por más! :)

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