lunes, 21 de enero de 2008

Entrevista: Prof. Ricardo Márquez

“Creo que el Presidente perdió la compostura”

El Director del Departamento de Pastoral de la Universidad Católica Andrés Bello, Ricardo Márquez, reflexiona sobre las recientes arremetidas del gobierno nacional en contra de la Iglesia Católica, específicamente sobre la figura del Padre Luis Ugalde, s.j. Adicionalmente, explica cómo los grupos misioneros que hacen vida en las comunidades aledañas a la UCAB, han perdido su aceptación dentro de dichas zonas populares.

El Prof. Ricardo Márquez, actualmente se desempeña como profesor en la Cátedra de Honor de la UCAB, así como Director del Departamento de Pastoral, cargo que le permite servir de vocero y coordinador de todas aquellas actividades que integran a la universidad con el entorno.

Iglesia versus Gobierno

-¿Cuál es la postura del Departamento de Pastoral de la UCAB con respecto a las sostenidas arremetidas del gobierno nacional en contra de la Iglesia Católica y sus representantes?
-Creo que éstas situaciones responden a una conciencia de la comunidad cristiana de creyentes católicos en el país, que si bien pudiéramos decir que no es una línea de conducta perfecta e impecable, si creo que podemos decir que si la Iglesia en general en los últimos tiempos, a través de lo que son los concilios plenarios, y las asambleas de la conferencia episcopal, ha tenido una actitud de análisis de la realidad, ha tenido una palabra sobre aquellas cosas que son necesarias cambiar, hacer, modificar, respetar, y que han entrado en conflicto o en contradicción en algunas ocasiones con políticas establecidas o con convicciones personales que tiene el Presidente, con relación al país. Entonces, en este sentido, la Iglesia Católica representa en algunos momentos una dificultad, un elemento crítico, cuestionador de ciertas actitudes, básicamente todo aquello que pueda tener alguna connotación de totalitarismo, o una imposición de esquemas ideológicos, por ejemplo. Y no solamente eso, sino también de una incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Es lo que los pastores de la iglesia y la misma gente va percibiendo, las necesidades de la gente y sus clamores. Entonces, creo que las relaciones entre la iglesia, gente y gobierno, se han vuelto cada vez más tensas. Si a eso le añades también el tema diplomático, del refugio del estudiante Nixon Moreno, en la Nunciatura Apostólica, pues también es otro tema que genera roce. Yo creo que políticamente, cuando los estadistas, los políticos tienen roce, se espera que lo manejen con altura, con firmeza, pero digamos que con honestidad. Yo creo que el Presidente perdió la compostura, y eso es algo que no está bien. Una cosa es que él tenga sus diferencias, y eso es aceptable, pero creo que lo que mucha gente comparte en general, es que el tono, la manera, la forma de hacerlo no es la adecuada. Es hasta imprudente. Puede ser que en algunos sectores que tengan algún tipo de resentimiento, o cuestionamiento con la Iglesia, esos comentarios tengan alguna resonancia, en términos sencillos como “bien hecho que se lo dijeron, así es que hay que decirles las cosas”. Hay gente que aupa ese tipo de comportamientos.

“Uno no puede estar constantemente en un contrapunteo con el presidente".

-¿Qué es lo que busca la Iglesia?
-Yo creo que el Cardenal, y los obispos, han reaccionado pidiendo una especie de compostura, lo que supone que no es muy distinto que una persona en la calle haga un comentario sin medir un poco lo que es el significado de las palabras, y como las dice una persona que ejerce una posición, en un Estado o que tiene una posición de responsabilidad, las circunstancias le piden que sea un poco más medido en sus palabras. Tampoco se exige que sea hipócrita o diplomático en sus extremos, pero las consecuencias de sus palabras pueden mover toda una serie de emociones, sobre todo con el vínculo emocional que tiene el presidente con sectores populares, y que bien puede generar una confusión. Ciertamente la Iglesia Católica tiene, un posicionamiento importante. Ayer cuando uno veía la Procesión de la Divina Pastora, uno decía que aun hay un fervor religioso que aún existe ahí, que inspira respeto, no sólo en la religión católica, sino a cualquiera de otra creencia o religión.

“Creo que la Iglesia es una piedra en el zapato que dice verdades”.

-¿Qué opina sobre las respuestas que la Iglesia Católica en Venezuela ha tenido sobre dichas arremetidas?
-En cuanto a la defensa o a la respuesta, creo que las que se han dado han sido muy buenas, de parte del Monseñor Porras, el Cardenal mismo, el presidente de la Conferencia Episcopal. Y en otras ocasiones, el Consejo Nacional de Laicos ha tomado posiciones, dando también sus escritos. Es verdad que uno no puede estar constantemente en un contrapunteo con el presidente, respondiendo, porque muchas veces, pareciera que fueran estrategias de distracción, que son unas temáticas personales de “tu dijiste, yo dije”, y en realidad, el gran anhelo que tenemos todos es qué vamos hacer con los problemas que tenemos, qué es lo realmente quiere la gente, si la gente quiere seguridad, qué estamos haciendo por la seguridad, si la gente quiere que haya trabajo, qué estamos haciendo para que haya trabajo, si la gente quiere mejores servicios de salud, qué estamos haciendo para que hayan mejores servicios de salud, y yo creo que aquí es donde nos podemos focalizar. Eso implica que se gobierne, se ponga gente responsable para eso, que se administren adecuadamente los recursos que tenemos, y haya gente que se forme para eso. Yo creo que esa es la estrategia para que se realicen cambios en el país, y no quedarnos simplemente en personalizar opiniones, en ataques unos a otros, ni de aquí para allá, ni de allá para acá, porque generalmente con eso, no se le hace ningún servicio al país. Si empezamos a descalificar al presidente, y a descalificar su equipo, y a tildarlo de lo que sea, así como uno lo siente cuando se meten con personas de este lado, me imagino que los sectores oficiales así lo sentirán.

“No vamos a perder ahora todo lo que hemos venido haciendo”.

Cambios en la Comunidad

-¿Ha variado la participación de las comunidades populares en las actividades misioneras que ustedes llevan a cabo en algunos barrios cercanos a la UCAB?
-Sí, yo creo que estas referencias que se han hecho públicas, por algunos voceros, en relación a la Universidad Católica Andrés Bello, como una especie de semillero de revoltosos, de oposición, ha generado algunos cambios. Yo sí creo que la universidad está identificada, y sería un absurdo negarlo. Como institución, la universidad tiene que permanecer abierta a las distintas posiciones. Yo creo que en la universidad hay gente, aunque algunos sean minorías, que tienen posiciones diferentes, y yo creo que eso es válido. Ahora ciertamente porque algunos voceros oficiales de la universidad han tomado posiciones, así como algunos institutos, bajo propuestas, comentarios y críticas. Por parte de los voceros del gobierno, se ha etiquetado que todo lo que venga de parte de UCAB es de oposición, de los escuálidos, de los guarimberos. Eso es un reduccionismo, cuando no asumes la complejidad de las cosas, y las reduces etiquetándolas y eliminándolas para evitar la molestia que toma verle la complejidad verdadera a las cosas. Eso nos ha afectado. Por ejemplo, una cosa muy concreta, es que de hecho, ha habido una prohibición de la zona educativa de Antímano a que la Universidad Católica se presente en el Liceo Felipe Fermín Paúl, donde desde hace cinco años veníamos trabajando con un éxito muy notable, constatado por los mismos profesores y directores. Sin embargo, después del referéndum, vino una carta del jefe de la zona educativa prohibiéndole al director, que los estudiantes de la Católica, pudieran ir. Eso ha creado una crisis, pero también ha generado creatividad. No vamos a perder ahora todo lo que hemos venido haciendo. Estamos buscando la manera de que los estudiantes en vez de ir al liceo, sean los muchachos los que bajen a la universidad, o al Parque Social, y así evitar esa especie de retaliación política. No nos hemos dejado afectar por eso, y continuamos el trabajo con las comunidades. Otro hecho interesante, en la campaña que hicieron los muchachos de Universitarios en Misión, que hacen Una Sonrisa en Navidad, ocurrió que cuando los muchachos estaban cerca de Catuche, y llegaron a una especie de callejón, una de las presidentas de un consejo comunal gritó ‘llegaron los escuálidos’. Los muchachos pensaron que de ahí para adelante, iba a haber piedras. Pero no, la frase siguiente fue ‘no se metan con ellos, porque vienen a trabajar por la comunidad’. Eso alivió un poco las cosas, pero es reflejo de cómo se está viviendo ahora esa realidad. Yo creo que lo que queda es trabajar, y no enredarnos en discursos, que a la larga va a caer en la idea de que lo que nosotros hacemos por los sectores populares, no contribuye en nada al mejoramiento de su calidad de vida.

Luis Ugalde en la UCAB

-¿En las agresiones hacia Luis Ugalde, hubo apoyo de parte de los estudiantes hacia el rector?
-Sí, el Consejo Universitario sacó un documento a partir de ciertos comentarios, que incluso salieron en La Hojilla. Además, hubo una posición oficial por parte de la universidad, y a nivel más espontáneo, en las asambleas de estudiantes y profesores, donde hubo intervenciones del Padre Ugalde, fue ampliamente aplaudido. Yo creo que ejerce un rol de liderazgo bastante fuerte, positivo, y muchos de los temas del Padre Ugalde giran en torno a “a gobernar, a gobernar”. Ya basta de vivir un poco simplemente politizando, y hay incluso una metáfora muy interesante, donde él dice que no debemos dejar a un gobernante hacer lo que no le permitiríamos hacer a un profesional en su campo. ¿Por qué le vas a permitir a un político que siga diciendo que va a solucionar los problemas y no los soluciona? Debemos escoger políticos con el mismo grado de capacitación, especialidad, coherencia, congruencia, que uno les exige a otros profesionales. Yo creo que la Iglesia es entonces, una piedra en el zapato que dice verdades, que puntualiza los problemas, y que aclara que las necesidades son de otra índole y profundidad. El conocimiento del Padre Ugalde es bastante lúcido. Él sabe que no se puede estar tergiversando lo que es el Bolivarianismo, porque él le tiene respuesta a todo eso. Resulta a ser por ello, una persona incómoda, pero que igualmente cuenta con el apoyo de la comunidad, que se ha expresado con dicho objetivo.

Despiece: Según las informaciones presentadas por el Prof. Márquez, la deserción escolar ha aumentado, el índice de permanencia ha aumentado, hay mayores ingresos a las universidades, los servicios que le han dado los estudiantes del plan educativo al liceo han sido muy buenos, pero aún con eso, cambió la aceptación de los grupos ucabistas dentro de las barriadas donde ejercen su labor social.