lunes, 31 de marzo de 2008

LAS COMUNICACIONES DEL 11 DE ABRIL DE 2002

Análisis del día en que las pantallas se bañaron de sangre
Los días previos al vacío de poder o golpe de Estado – término que cambia dependiendo de la inclinación política de quien habla – estuvieron cargados de propaganda que llamaba a Venezuela a volcarse a favor de una huelga que parecía extenderse indefinidamente. Los medios tuvieron una participación sumamente activa hasta ser capaces de desafiar al gobierno en una acción nunca antes vista. El país estaba a la espera de algo. Algo que transformaría la historia contemporánea y que arrancaría de sus hogares a varios venezolanos cuya sangre quedaría para siempre en las calles de Caracas.

Durante los días previos al 11 de abril de 2002, circulaban por diversos medios una serie de mensajes que aupaban a la población venezolana a manifestarse con respecto a una idea política que dejaba entrever las intenciones de múltiples sectores del país hacia un objetivo en común: sacar al presidente Chávez del poder.
Antecedentes
Para poder llegar hasta este punto, es necesario hacer un viaje al pasado. Específicamente hasta el 4 de febrero de 1992, donde un grupo de militares insurrectos realizaron una intentona golpista –sí, golpista – contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. En dicho escenario, apareció ante las cámaras y con ello ante el nervioso país, un joven militar que balbuceaba unas palabras similares a éstas: “los objetivos trazados en la ciudad capital no fueron conseguidos, por ahora” –frase que se volvió su slogan y que cubrió hasta hace poco el valle de Caracas con propagandas de tamaños incalculables que trataban de tapar una derrota igual de aplastante –. La aparición de este joven significaría unos 6 años más tarde, la esperanza de un pueblo cansado de abusos y corrupción. Había llegado un Mesías y fue esa misma desesperación sumada a la inocencia política del pueblo venezolano la que llevó a Hugo Rafael Chávez Frías a detentar el poder del Estado Venezolano con un 56,2% de lo votos en las elecciones de 1998 y más o menos un 80% de popularidad en el país.
Sin embargo, para finales del año 2001 la historia era un tanto distinta. El país había participado masivamente en una protesta de paro nacional el día 10 de diciembre, que fue convocado por el sector empresarial y de los trabajadores, y las ganas de continuar en las calles seguían despiertas.
Abril de 2002
El presidente Chávez apareció en televisión nacional el 7 de abril con silbato en mano despidiendo a toda la directiva de Petróleos de Venezuela –una verdadera provocación –. Ante este acontecimiento la sociedad civil quedó indignada, por lo que Fedecámaras y la CTV convocan a un paro general de 48 horas que se volvería indefinido, así como la oposición venezolana cita a una marcha a llevarse a cabo el jueves 11 de abril y que partiría desde el Parque del Este hasta llegar a la sede de Pdvsa en Chuao. El respeto a la meritocracia era la principal propaganda.
Para este momento, ya se está en presencia de lo que Giorgio Grossi llama “un caso excepcional”, definido este como “aquel acontecimiento que tiene una fuerte incidencia política en la dinámica social general, ya que, tanto por su gravedad como por su centralidad, afecta a problemas como la legitimación institucional, la lucha política o la identidad colectiva de una comunidad” .
Si se somete además esta propaganda política a lo que hoy se conoce como el concepto de Diversificadora Centrífuga , se dice que se estaba buscando la participación activa de la ciudadanía en una marcha que desde hacía varios días se presumía iba a llegar a Miraflores, a tal punto que el titular del diario El Nacional de esa mañana era “La batalla final será en Miraflores”. Los intereses que estaban de alguna forma u otra tras de esta convocatoria, era sencillamente que una gran cantidad de venezolanos participaran y llegaran al palacio presidencial en busca de la renuncia del presidente Chávez. Este mensaje se propagó –como lo haría dentro de una máquina centrifugadora – hasta llegar a los sectores de la sociedad civil que había participado en las anteriores actividades de protesta, pero también llegó a los seguidores del oficialismo que estarían dispuestos a defender la revolución del Presidente, quien también tenía conocimiento del destino de la marcha pero gracias a distintos cuerpos de inteligencia.
Una vez que la marcha llegó a Chuao, las intervenciones en la tarima de diferentes figuras de la oposición política de Chávez alzaban sus voces en contra del gobierno y convocaban a más gente a unirse a la concentración –si es que cabían –. Casi alcanzado el mediodía, fue en boca de Andrés Velásquez y de Carlos Ortega que el mensaje y la suerte de muchos venezolanos estaba echada: “¡que este río humano, vaya a Miraflores!”. La marcha viró su curso y se dispuso a ir al Palacio de Gobierno a través de la autopista Francisco Fajardo.

Gracias a la transmisión en vivo y directo de los discursos hechos en Chuao por parte de canales como RCTV, Venevisión, Televen y Globovisión –los cuatro jinetes del apocalipsis -, así como emisoras radiales que trabajaban incansablemente haciendo seguimiento a la jornada, el mensaje de que la marcha iba a Miraflores estaba corriendo como la pólvora. Inmediatamente comenzaron a salir imágenes por Venezolana de Televisión de afectos del chavismo junto a Juan Barreto llamando a defender la revolución, hasta sus últimas consecuencias.
Si este mensaje es sometido al concepto de Diversificación Centrífuga, se puede evaluar la alta peligrosidad del mismo, debido a que se estaba haciendo un llamado a la violencia y que sólo hoy se sabe debido a las cifras rojas que se obtuvieron a partir de esta manifestación. La situación se salió de control.
El mensaje de “salir a defender la revolución” fue inmediatamente disparado a los receptores –afectos al gobierno – que salieron a las calles armados con pistolas, cuchillos, palos y piedras para arremeter contra una marcha que era de características pacíficas, donde incluso caminaban ancianos, mujeres y niños.
Evidentemente, las intenciones que estuvieron tras este hecho eran las de evitar que la marcha llegara a Miraflores y con ello se diera fin al gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías y todo su gabinete.
La cadena de Chávez (3:45pm)
En un intento por tratar de ocultar a la opinión pública lo que ocurría en las adyacencias del palacio de gobierno, el presidente Chávez comienza a transmitir una cadena de radio y televisión:
“La cadena presidencial que tiene como sujeto de interpelación al pueblo venezolano intenta transmitir seguridad, confianza y pleno control de la situación, restando importancia al paro y a la marcha de la oposición; caracteriza a la oposición como irracional y fuera de contexto, e invoca a Dios y a la Constitución como adyuvantes de un discurso presidencial que intenta producir calma y sosiego en la colectividad nacional” .
El mensaje presidencial estaba llegando a todas las personas que tenían un televisor o radio a su disposición, y fue utilizado principalmente para lanzar en ese proceso de Diversificación Centrífuga: un mensaje que no era creíble por las audiencias a las que le era transmitido. Chávez le estaba mintiendo al país, quien estaba sufriendo los embates de la división y el resentimiento que el mismo Presidente se había dedicado a sembrar desde el inicio de su mandato y eso, en ese momento, era un realidad que se vio reflejada justo antes de que entrara la cadena, al mostrarse las escenas donde desfilaban los primeros muertos del día y ante los ojos asustados de aquellos que tenían la desgracia de estar en medio de ese lugar.
A mí manera de verlo, la teoría se cumple. Lo que ahí estaba pasando era una realidad que no podía taparse, así como es imposible tapar el sol con un dedo.
Se dividieron las pantallas
En el momento menos esperado, ahí estaba. Se dividió la pantalla. Los canales que en un primer momento juraron apegarse al principio de que hay que transmitir las cadenas presidenciales -en un acto de orgullosa desobediencia –, decidieron quitarle el velo semitransparente que el presidente Chávez había colocado sobre los ojos del país. Esta acción permitió desenmascarar las intenciones del Presidente por ocultar la realidad y la crudeza de lo que pasaba en las adyacencias de Miraflores.
Con esta acción, los medios se convertían en la noticia. Eran ellos los que lanzaban ese mensaje: el que dejaba ver la debilidad de aquella figura que parecía tonarse cada vez más sombría tras un escritorio de Miraflores. Esa noción estaba a la vista de todos y se hizo más palpable cuando las señales de algunos de esos canales rebeldes salieron del aire. Comenzaron así las horas de mayor incertidumbre que se han vivido desde que este gobierno está detentando el poder.
Es en este momento donde se puede hablar de una verdadera Comunicación Política, definiéndose como “el papel de la comunicación en el proceso político” . Si bien este es un concepto que se expresa como un tanto fallido e incompleto, creo que se aplica a la perfección para lo que es este momento de ese día de abril.
Si lo analizamos por un momento, es en este preciso instante donde la interacción de los tres actores se da en medio de la mayor tensión política:
-Como primer actor: el presidente Chávez, que está haciendo una nerviosa cadena para mostrar que todo está “excesivamente normal” .
-Como segundo actor: los medios de comunicación nacional y sus periodistas, quienes estaban convertidos en todos unos corresponsales de guerra transmitiendo las imágenes más dantescas registradas en vivo y directo.
-Como último y tercer actor: la sociedad, que estando presente en el lugar de los hechos o viéndolos de sus casas, no lograban comprender con claridad qué era lo que ocurría ni cuales serían las repercusiones de los hechos acontecimientos en los días siguientes.
“…la cual, aceptó”
Fue bastante esperada la transmisión de alguna fuente oficial que lograra amainar la curiosidad de los venezolanos que se encontraban sumergidos en una tensa calma desde que comenzó la jornada de ese fatídico día.
El General en Jefe Lucas Rincón Romero, apareció en los televisores diciéndole al país que se le había solicitado la renuncia al presidente Chávez y la había aceptado. La verdad era que eso distaba bastante de lo que había ocurrido en Fuerte Tiuna, lugar donde aún permanecía Chávez aproximadamente a las tres de la mañana.
Aquí, la Diversificación Centrifugadora toma un giro interesante. Hoy por hoy, se sabe que Chávez pudo haber manipulado una serie de situaciones para crear un autogolpe que funcionara a su favor, para limpiar así los componentes de las Fuerzas Armadas Venezolanas de todos aquellos militares que de alguna forma u otra, pudieran no serle tan firmes al gobierno nacional . Se menciona este concepto porque en este caso queda en evidencia la estrategia gubernamental, que no logró percibirse en el momento sino mucho tiempo después.
El decreto Carmona, los rumores y la desinformación
Al día siguiente, apareció ante las cámaras el Dr. Pedro Carmona Estanga, quien había liderado las protestas junto a Carlos Ortega –quien no participaba en la proclama – y fue hasta ese día presidente de Fedecámaras. En su alocución, el Dr. Carmona se proclamaba presidente de la República de Venezuela y borraba con un plumazo toda una serie de estructuras que eran constitucionalmente legítimas.
La implacable Diversificación Centrifugadora tuvo su punto más alto cuando la imagen del fiscal general de la República Isaías Rodríguez apareció ante las cámaras de televisión diciendo que el Presidente no había renunciado. Comenzó así un movimiento que se autodenominaría “rescate por la dignidad nacional”.
El control se salió de las manos del nuevo gobierno, ya que sólo se esperaba por una señal para que los motores del chavismo comenzaran a revolucionar nuevamente. Aunque los medios de comunicación trataron de cortar inmediatamente la transmisión del fiscal Rodríguez denunciando el secuestro de Chávez, fue demasiado tarde.
El regreso
Luego de unas horas, bajo las acciones del pueblo chavista y algunos militares aún leales al gobierno derrocado, Chávez volvía a Miraflores y con él, la esperanza de un gabinete que se seguiría alimentando de la revolución que aún hoy detenta el poder.
Hoy por hoy
Luego de 6 años de lo ocurrido en las calles de El Silencio, aquellos días de abril sólo pertenecen a la historia. Los venezolanos continuamos sumergidos en una profunda crisis que afecta a todos los sectores que componen nuestro día a día. Los muertos, muertos están.
A partir de los sucesos de abril, los venezolanos pudimos ver las interpelaciones que se realizaban a todas aquellas personas que se vieron involucradas en los acontecimientos. Uno a uno vimos cómo se fueron escapando como exiliados hacia otros países, y cómo otros continúan tras las rejas a la espera de un juicio. La impunidad cabalga burlonamente sobre esas avenidas del centro de Caracas que vieron caer no sólo a un régimen débil y corrupto, sino a varias vidas de personas honestas que marchaban alegremente por una Venezuela mejor.
La máquina centrífuga continúa girando pero no hay mensaje. El silencio – irónicamente el mismo nombre del lugar de los acontecimientos – es la única respuesta. Ese es el mensaje que se transmite a todos los sectores. No hay justicia. Sólo silencio.

Bibliografía
-Guía 12579: “Qué es la comunicación política”
-Guía 23900: “Modelo comunicativo”
-“El acertijo de abril”.
Sandra La Fuente, Alfredo Meza.
-“La crisis política como fenómeno de comunicación: un acercamiento teórico”
Andreu Casero Ripollés
-“El Comunicador Político”
Luis Alejandro Ordóñez
-Portal Web 11abril.com
http://www.11abril.com
-Portal Web de Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales http://www2.scielo.org.ve
-Portal Web: Sociologando.
http://www.sociologando.org.ve
-Videos en YouTube sobre el 11-A
-“Radiografía de una mentira”
Archivo audiovisual
-Clases del Prof. Luis Alejandro Ordoñez
-Clases del Prof. Francisco Coello