jueves, 17 de abril de 2008

Entrevista: Eileen Abad

La actriz asegura que su próximo proyecto es ser madre
Eileen Abad: “nunca permito que me encasillen como una bomba sexy”
Son muchos los sitios Web dedicados a publicar sensuales fotografías de ésta actriz venezolana, en las que se presenta como la “mujer perfecta” que representa un nuevo sex símbol de nuestro país. Sin embargo, Eileen Abad se considera a sí misma como una persona sencilla y humilde, que a pesar de haber alcanzado el éxito fuera de Venezuela, busca siempre regresar a sus raíces y al calor de su tierra.
Adriana K. Morales Roa
Eileen Antonieta Pérez Arguinzones nació en Caracas el 15 de noviembre de 1975, en el seno de una familia compuesta por su padre Amílcar y su madre Antonieta, así como por su hermano Amílcar y quien nacería algunos años más tarde, su hermana Karen.
Recuerda su infancia como un período en el que combinaba sus asignaciones académicas, con actividades extracurriculares relacionadas a la actuación, la danza y el teatro. A pesar de ser sumamente tímida, Eileen lograba destacarse entre sus compañeros de clase por las presentaciones de las que era capaz de interpretar: “me ponía roja como un tomatico, pero yo seguía con mi cuestión”. Fue así como su sueño: quería ser actriz.
Con la ayuda de su mamá, Eileen logró incorporarse a la escuela de artes escénicas Juana Sujo, donde recibía clases en diversas disciplinas con los que ella clasifica como “los mejores profesores de actuación y teatro que pudieran haber”. Con ello, confirmó lo que sería la pasión de su vida, a pesar de ser aún menor de edad.
El resto de sus familiares le advertían sobre los vicios que giran entorno al mundo de la actuación, pero Eileen seguía adelante sin importar los problemas. En momentos de duda, pensaba en un “plan B” –típico del alto perfeccionismo que la caracteriza – por si su carrera actoral no florecía. Entonces pensó estudiar Comunicación Social o Derecho, pero el deseo de ser actriz superaba con creces cualquier otra vocación. Transcurrido algún tiempo, su familia notó esa pasión y descubrió que aquello que movía a Eileen no era un capricho.
Tras muchos intentos fallidos, la actriz logró participar en una película de Leonardo Henríquez titulada “Tokio Paraguaipoa”, en la que actuaba como protagonista junto a Adolfo Cubas y Kenji Sato.
El director, le manifestó a Eileen su incomodidad ante el nombre tan común que poseía la actriz detrás del personaje principal. Tras varias propuestas, se decidió usar a partir de ese momento, el apellido de uno de los abuelos de la actriz. Ahora, sería dada a conocer como Eileen Abad.
Luego de algunas otras participaciones en el cine, la actriz comenzó a frustrarse porque las puertas de la televisión continuaban cerradas a pesar de su enorme insistencia; se preguntaba por qué si tenía los mejores profesores en su escuela, no lograba entrar en la televisión.
Un día, Leonardo Padrón la contactó para que participara en su nueva producción televisiva titulada “Contra viento y marea”, en la cual la actriz interpretaría a “la Nena”, personaje que consistía en ser la hija de la actriz Ana Karina Manco dentro de la novela.
Para el momento, Eileen se encontraba estudiando el primer año de Ingeniería en Sistemas, carrera que abandonó inmediatamente después de la llamada de Padrón.
Comenzaba así el éxito de ésta actriz venezolana en un camino que, en palabras de la actriz, requiere de mucha constancia y coraje para mantenerse activo: “es una carrera de obstáculos todo el tiempo. Hoy tienes trabajo, mañana puede que no”, dice con una seriedad abrumadora, conciente de lo que implica su profesión.
Cuando su nombre comenzaba a ser reconocido en el mercado venezolano, Eileen Abad tuvo una propuesta proveniente de la ciudad de México para la filmación de una novela donde haría un personaje bastante sensual, y que requería el usar vestuarios diminutos y provocadores.
Luego de consultarlo a sus padres, Eileen decide aventurarse, razón por la cual viaja a México para aceptar la propuesta. La actriz bromea con el hecho de que fue recibida con cierta impresión por parte de los directores de la nueva producción. Pensaban que Eileen era de gran estatura y porte: “un mujerón, pues, pero llegué yo”.
Sin embargo, Eileen propuso que se le diera la oportunidad de interpretar al personaje: ella como actriz podía representarlo todo. Eileen volvió a Venezuela y se practicó una cirugía de busto. Según la actriz, la novela no fue la razón principal por la cual se practicó la cirugía: fue mas bien un motivo que se añadía a la idea de practicarse la operación, ya que venía pensando en hacérsela desde mucho tiempo atrás.
Eileen asegura que su belleza a veces la ha llevado a que se le considere solamente como una mujer sensual de labios gruesos y senos de silicona: “siempre me preocupo en que no se me encasille y mucho menos que descuiden el ver mi actuación por ver primero mis atributos”.
La actriz define su experiencia en México como “una de esas que te cambian la vida”. Viajó sola y mientras estaba allá, sintió el vacío que le provocaba no tener de cerca de su familia, sus arepas y las playas venezolanas. “Chama, nada como Venezuela”, dice riendo.
Trabajar afuera, representó para la actriz un fuerte cambio en su estilo de vida, y asegura que logró disfrutar la experiencia porque se mantuvo en contacto con los suyos y con Dios: “en todo momento tienes que demostrar que estás ahí porque luchaste por eso”.
Al culminar la filmación de la novela, Eileen regresó a Venezuela, donde conoció a quien sería su actual esposo y con quien contrajo matrimonio por civil hace tres años.
Actualmente, la actriz se está dedicando a proyectos nacionales, y asegura que próximamente se separará de las pantallas para formar una familia. Desea tener hijos cuanto antes y afirma que sólo cuando eso ocurra, podrá sentirse realizada. También se está dedicando a enriquecer su portafolio fotográfico porque –según dice – después su figura cambiará: “me transformo con la fotografía. Me gusta mucho jugar con mi sensualidad, pero también con la inocencia que siempre ha caracterizado a mis personajes“. Con una gran sonrisa enmarcada en unos labios al natural, termina la tertulia con ésta diminuta, pero gran actriz.

1 comentario:

Verónica Ruiz del Vizo dijo...

No sabía que tenías un blog. Fino leer cómo quedó la entrevista. Tienes artículos chéveres aquí montados. Me gustan.

Besos.