sábado, 5 de julio de 2008

Esdras Parra: la corteza impenetrable

Siempre vivió de una forma sigilosa, casi imperceptible
Esdras Parra: la corteza impenetrable
Durante su estadía en el mundo, se caracterizó por ser un personaje polémico, diferente y único, pero sólo para aquellos que la tenían cerca. Él o ella, como sea, cambiaron algunos convencionalismos sociales, pero siempre acompañado con un costo



ADRIANA K. MORALES ROA
Un joven merideño nacido en 1939 en Santa Cruz de Mora (Mérida), cambiaría la visión del mundo hasta donde se conocía: fue una de las primeras personas en practicarse una cirugía de cambio de sexo en nuestro país. Una víctima de las circunstancias con las que vivió, desaparecería de forma tan ausente como vivió. Ese fue Esdras Parra. Un hombre y una mujer dentro de un mismo cuerpo.
Esdras Parra nació en un hogar bastante pequeño, conformado por sus padres y sus hermanos María José y Mauro. Desde niño, se caracterizaba por ser sumamente tranquilo, dedicado a la pintura y a quien le desagradaba ensuciarse y corretear por ahí como hacían los muchachos de su edad.
Unos años más tarde, el padre de Esdras murió, dejando a los hermanos Parra bajo el control de su madre. La viuda tenía un carácter sumamente fuerte y difícil, pero no mayor a la forma de ser del padre de Esdras.
Las tensiones en casa se hacían cada vez más insoportables para el joven que, con tan sólo diecisiete años, decidió irse a Europa, en un viaje de exploración y encuentro personal, y gracias a una beca que logró obtener, una vez que ingresó del liceo Libertador de Mérida.
Una vez en Londres, decidió someterse a una cirugía de cambio de sexo, motivado principalmente por el amor que sentía por una mujer declarada lesbiana. Sin embargo, su estrategia no funcionaría.
Durante sus años como escritora y poetisa, logró escribir un total de tres libros, publicados entre los que se pueden citar El insurgente, Por el Norte el Mar de las Antillas y Juego limpio.
Sin embargo, y a pesar de esto, Esdras nunca logró formar parte de los círculos sociales de la literatura caraqueña. Fue casi una decisión propia porque prefirió mantenerse lejos de cualquier exposición que arriesgaría su perfil inmutable y sereno.
De la misma forma, su ejercicio como editora y jefa de redacción de la revista Imagen tampoco logró trascender en demasía como para no ponerla en la palestra de la crítica y la censura.
Es por ello que un completo silencio y una gran ausencia definieron totalmente todo lo que rodeaba su vida.
Había sido una persona y, por decisión propia, se había convertido en alguien más. Además sabía que esa decisión significaría un gran escarnio para la conservadora sociedad venezolana.
Adicionalmente, su transición como persona significaría un distanciamiento aún mayor con quienes eran sus hermanos, especialmente con María José, quién siempre lo veía como alguien ajeno, externo a lo que eran sus recuerdos de una infancia mas bien feliz.
Parecía que no lograba entender por qué aquél pequeñín no quería jugar con ellos ni correr libremente por los diferentes patios de su hogar en Mérida.
Luego de que Esdras decidiera marcharse a Europa, esa distancia que había entre él y su familia aumentaría aún más cuando ese viaje se convirtió en una estadía de casi once años.
Durante su vida, se supo de varias parejas sentimentales a Parra, todas de ellas de sexo femenino, dejando así en evidencia que todo aquello de su transexualismo nada tiene que ver con el homosexualismo.
Una vez hecho mujer, logró mejorar su relación con su hermana, quien había decidido apoyarla en ésta etapa de su vida siempre y cuando se sintiera bien y la viera feliz.
Al poco tiempo, Esdras descubrió que sentía un pequeño abultamiento en su lengua, y decidió operársela. Sin embargo, no todo resultaría tan sencillo. Se descubrió que el bulto sobre su lengua era un tumor maligno que había hecho metástasis en diferentes zonas de su cuerpo.
Se mantuvo luchando por algunos meses, pero fue el 18 de noviembre de 2004 cuando finalmente Esdras Parra, la mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, finalmente abandonó el mundo que nunca llegó a comprenderla.
Había pasado por un proceso de degradación y amargura, que se reflejaba en sus malos tratos hacia los familiares y amigos que procuraban ayudarla y mantenerse acompañándola en sus últimos momentos.
Hubo una serie de inconvenientes con respecto a su seguro médico, así como en los gastos funerarios, todo como consecuencia de su cambio de sexo, pero finalmente logró solventarse la situación, y Esdras Parra pudo obtener sepultura.



“Se fue como había vivido: sigilosa, sin hacer ruido”
-José Napoleón Oropeza, amigo de Esdras.
Esdras Parra

“Hay serenidad en tu lenguaje
bien dispuesto se atiene
a su propio rigor
a su destino evocativo
en la intimidad natural de la página
que abre caminos en la aurora
un lugar que se pierde de vista
crecido hasta alcanzar el presagio”.

1 comentario:

Liucha dijo...

Hola adriana es Lia como estas? estaba leyando para un trabajo que tengo que hacer sobre Esdra, me encanto encontrar tu entrada, solo queria agregar que eso que fue por amor a una mjer es un mito, ella desde antes de irse a Lodres deseaba eso según sus amigos, y que se considera que Esdra es una transexual lesbiana ya que sintiendose mujer se sentia atraida por mujeres, aunque claro todas esas etiquetas estan lejos de lo que ella queria, esta muy fino tu blog, besos.