jueves, 30 de octubre de 2008

C YA then

--------------------------------------------------------------------------------------------
"Déjame que el enlace de dos almas fieles
no admita impedimentos. No es amor el amor
que cambia cuando un cambio encuentra,
o que se adapta con el distanciamiento a distanciarse.
¡Oh, no!, es un faro eternamente fijo
que desafía a las tempestades sin nunca estremecerse;
es la estrella para todo barco sin rumbo,
cuya valía se desconoce, aún tomando su altura.
No es amor bufón del tiempo, aunque los rosados labios
y mejillas corva guadaña sigan:
el amor no varía con sus breves horas y semanas,
sino que se afianza incluso hasta en el borde del abismo.
Si esto es erróneo y se me puede probar,
yo nunca nada escribí, ni nadie nunca amó".
--------------------------------------------------------------------------------------------
Una vez escritas éstas líneas robadas del soneto 116 de Shakespeare, me atrevo a reflexionar sobre la verdad que en ellas se oculta. A mi manera de verlo, el amor es una fuerza descomunal que llega a unir a las personas de una forma incalculable: los hijos están unidos a sus madres por una gran fuerza única. Las parejas -las verdaderas- no conciben una vida satisfactoria sin la conpañía de su "media naranja".
Mis abuelos por ejemplo, -en la foto de arriba- llevan más de 55 años de casados, y son un orgullo para mi. Un camino a encontrar y seguir.
Hace muchos años escribí algo donde le pedía a Dios por esa persona, y que lo trajera a mí cuando Él así lo deseara. La promesa sigue en pie. En éste momento de mi vida estoy segura de que el amor existe, y que jamás perderé la esperanza de encontrarlo.
--------------------------------------------------------------------------------------------