jueves, 24 de abril de 2008

La publicidad determina al actual ganador en el debate

El tema del periodismo impreso versus el digital se extiende hacia nuevos horizontes
La publicidad determina al actual ganador en el debate
Varios estudios alrededor del mundo han tratado de definir quién podría ser el vencedor en ésta férrea y ya casi ancestral pelea. Sin embargo, la publicidad está en la capacidad de convertirse en el elemento catalizador para coronar al campeón, en lo que al ramo comercial de inversión publicitaria se refiere
Adriana K. Morales Roa
Durante muchos años, infinitos estudios –formales e informales – se han dedicado a la investigación de las ventajas y desventajas que tienen los medios de comunicación utilizados para la difusión de noticias.
Más recientemente, se ha querido dar fin a la batalla que involucra al medio impreso y al medio digital, diciendo que el periódico impreso desaparecerá eventualmente, como consecuencia de la globalización que avanza vertiginosamente.
Por otra parte, algunos autores manifiestan que los medios digitales no se impondrán por razones que van desde la pobreza creciente en muchos países hasta el convencionalismo de los lectores, entre varias justificaciones.
La publicidad sin embargo, no hace distinciones: ve terrenos fértiles que sirven para insertar los productos –tangibles o no – de sus clientes. Pero esos anunciantes también son exigentes: algunos prefieren anunciarse en los medios impresos, mientras otros se inclinan por la innovación digital.
Diferentes estadísticas disponibles en Internet, manifiestan que la tendencia actual es el rápido crecimiento de las páginas Web de los periódicos, colocando ésta herramienta como un valor agregado del medio y que hoy por hoy, se habla de que casi un 80% de los medios impresos, también están en Internet.

Hablan los expertos
Para el director de Mediaedge:cia –la central de medios de Mindshare y J. Walter Thompson – Yasir Salinas, la balanza se inclina a favor de los medios impresos: “La proporción corresponde a un 80-20 a favor de la prensa escrita”.
Según las cifras manejadas en el medio, anunciarse en los medios impresos representa un mayor gasto que el que podría hacerse en el medio digital. Salinas afirmó que “en Internet se hacen por lo general pequeñas inserciones de los productos y que además significan menores ingresos para los diarios que agregan el acceso digital a sus recursos. En el medio impreso, se invierte mucho más dinero y en éste caso, sí se traduce en mayores ingresos para el medio y con ello, espacios de mayor tamaño y alcance para el anunciante”.
Entonces, si se analiza desde el punto de vista publicitario, el medio impreso se impone por encima del digital. Al significar mayores ingresos para un periódico –además de ser su razón de ser, y funcionar al fin y al cabo como una empresa – los dueños de medios van a tratar de mantener activa la libre circulación de los impresos.
Para la directora del Centro de la Investigación y Comunicación (CIC) de la Universidad Católica Andrés Bello, Caroline De Oteyza, la proporción manejada entre superficie redaccional y superficie pagada –en la que se despliegan los avisos – correspondería a un 60-40. La profesora De Oteyza afirma que en diarios como el Tal Cual, éstas mediciones se mantienen y tienden a ser exactas.
El negocio de la empresa periodística está entonces en la obligación de combinar los ingresos obtenidos por el impreso y por el digital para mantenerse como un comercio rentable.

Hablan los lectores
“Actualmente, el periodismo se encamina a una unión más fortalecida entre Internet y medios impresos, sin que ello conlleve a la desaparición del medio escrito, pues como ya hemos repasado, los lectores de cada uno de los medios son muy diferentes”. Así afirma un estudio realizado por Adrián Campos, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana de México e investigador en procesos de comunicación.
La profesora de la cátedra de Conducta del Consumidor en la escuela de Comunicación Social de la UCAB, Carmen Eduardo, confirmó lo señalado por el estudio, agregando que los consumidores de los medios impresos tienden a ser adultos –salvo algunas excepciones en los jóvenes habituados a la lectura –, y que por otra parte, los lectores de los medios digitales, tienden a ser los adolescentes o jóvenes-adultos que están acostumbrados al uso de este medio, buscando claro está, la inmediatez de la información.
Comprobando lo dicho por la catedrática, bastaría con revisar cómo algunas páginas como Aporrea.com, coloca en sus artículos algunos vínculos que rezan “envíaselo a tus panas”, dirigido evidentemente a jóvenes que visiten la citada página Web.

¿Y el papel?
Un factor adicional se suma a ésta lucha por la supervivencia: el control cambiario está haciendo que algunos periódicos impresos tengan, literalmente, los días contados. Un posible escenario es que algunos diarios podrían llegar a desaparecer de forma impresa y pasen sólo a su versión en digital.
Si esto llegara a ocurrir, en teoría, las inversiones publicitarias estarían pasando al medio en línea. Sin embargo, otra opción posible sería que esos anunciantes se vayan con la competencia, y ese hecho podrá traducirse en la desaparición total del medio, sin importar su soporte.
Sin embargo, en un paisaje más alentador, en el libro El Periodista Universal, David Randall menciona que “la nota interesante y de calidad no importa si aparece únicamente en un medio impreso, pues si es buena, estará vigente sin importar en que medio sea publicada”.
Por ahora, existen los dos soportes y continúan circulando libremente: uno apoya y sustenta al otro. Ya se verá si la historia cambia o no.

Entrevista: Robert Serra

Asegura que nunca ha sentido miedo caminando por la UCAB
Robert Serra: el ucabista de la franela roja
Entusiasta, inquieto, polémico. Amado y odiado por muchos. El estudiante universitario que ha levantado los más encontrados sentimientos entre los alumnos de la Universidad Católica Andrés Bello, se muestra tal y como es. Recuerda su agresión en la feria como algo que valió la pena y que recordará el resto de su vida con “orgullo revolucionario”. Detrás de toda controversia, hay una historia. Aquí, está la suya.
Mientras se desarrolla una clase de Derecho, a eso de las nueve de la mañana, Robert Serra sale de su salón por un momento para hacer un receso. Con una pequeña estatura, acompañada de una demencial sonrisa, el estudiante revolucionario de la UCAB saluda a unas compañeras antes de acercarse.
“Nunca tengo tiempo, pero tu me llamas y hablamos”. Así quedó concertada nuestra conversación: aquella que no parecía llegar jamás por la inclemente contestadora de su servicio de telefonía móvil. Tras varios intentos fallidos, finalmente devolvió la llamada.
Adriana K. Morales Roa
Robert Serra Aguirre nació en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, un 16 de enero de 1987. Vivía con sus padres, quienes nueve años después le darían dos hermanos.
La familia Serra se vio obligada a mudarse a la ciudad de Caracas gracias a una oportunidad laboral que le surgió al padre de la familia. En los años siguientes, los padres de Robert decidieron separarse por algunas diferencias que existían entre ellos, y decidieron enviar a su primogénito a vivir en Catia con su abuela. Posteriormente regresó a vivir con su mamá en el centro de la capital donde reside actualmente.
Tras graduarse de Bachiller en Ciencias en el Colegio Corazón de María de San Agustín, Robert decidió estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, pero al obtener una calificación inferior a la que se requería para cursar dicha carrera, tomó entonces su segunda opción: estudiar Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello.
Gracias a un enorme sacrificio hecho por su padre, Robert comenzó la universidad en medio de una lucha interna: desde el primer año de su carrera sintió el embate de estudiar en un salón en su mayoría afecto a la oposición y de recibir clases de profesores que no simpatizan con el movimiento del presidente Chávez. Entonces, luego de dos meses, Robert decidió romper el silencio y dio a conocer su postura política. Esta decisión, marcaría el resto de su vida como estudiante universitario dentro de las aulas ucabistas.
Hace algunos meses, Robert fue confrontado en la Feria Planeta Universitario de la UCAB luego de una intervención que había tenido en el seno de la Asamblea Nacional, y en la que dejó en claro su posición sobre el hecho de que la UCAB “le debía un porcentaje alto de dinero por haber dejado sus puertas clausuradas en días de clases”.
Esta intervención, despertó un repudio masivo contra su persona, quien además reconoce haberse vestido llamativamente “para generar provocación y buscar el momento del encuentro” con sus compañeros ucabistas. Serra escogió una chaqueta de la selección de fútbol venezolana y una gorra con el tricolor nacional.
Asegura que nunca sintió miedo al levantarse esa mañana, pero solicitó a cuatro compañeros de la Universidad Bolivariana de Venezuela para que le acompañaran a su alma mater.
Mientras se disponía a comprar el desayuno, algunos estudiantes enardecidos por la intervención de Serra en la Asamblea Nacional, comenzaron a lanzarles improperios y diversos objetos que tenían en sus manos. Serra inmediatamente trató de calmar los ánimos y, tras notar que sus compañeros lo habían abandonado, se subió a una silla buscando ser escuchado.
“Honestamente, sí llegué a temer por mi vida”. Manifestó que vio en las caras de sus compañeros el odio y la rabia que se había generado tras su discurso. La duda lo invadió al reflexionar sobre si tantas personas podrían estar equivocadas. Agradeció la mediación de las autoridades universitarias que rápidamente llegaron para sacarlo del lugar.
Esa noche, al llegar a su casa, tras un severo interrogatorio de su madre y una larga ducha, Robert se dispuso a dormir, mientras la duda le atormentaba: dudaba de sus principios e ideales políticos cuando recordaba aquellas caras que le gritaban. “Siempre fui chavista y revolucionario. Esto no me iba a detener tampoco”. Se define como chavista porque reconoce en Chávez aquella calidad humana que no ha encontrado en ningún líder la oposición venezolana, y por ello, se ha preocupado por dar a defender su posición delante de quien sea.
Además del hecho en la feria, Serra confiesa que fue víctima de otros pequeños “encontronazos”, pero que ya actualmente puede caminar tranquilo por la UCAB, donde “no respira amor, pero tampoco odio”. Asimismo, dijo que ha sentido cómo algunos profesores han variado su criterio de evaluación para con él. “De verdad es muy subjetivo. No tengo las pruebas, pero sí lo he sentido”.
Serra asegura que ha contado con el apoyo de su familia, ya que le entienden perfectamente en su posición política compartida, pero ha perdido más de una amistad por esa misma inclinación. “La política es muy fregada en ese sentido. He perdido amigos que me han dejado con la mano tendida en más de una ocasión”. Robert afirma que su actual pareja, quien reside en Maracaibo, no lo soportaría si ella no tuviera inclinación hacia el proyecto de Chávez.
En sus planes futuros, Robert desea mantenerse al día en cuanto a las actividades que requiera el Presidente. Dice que una vez graduado, incursionará en el mundo judicial aunque manifiesta ciertas reservas del sistema. “Uno nunca sabe hasta dónde terminará metido. Capaz y termino como Danilo Anderson”.
Luego de bromear un rato más, manifestó que habrá mucho más durante este año del estudiante chavista, maracucho y magallanero, que revoluciona la UCAB cuando camina por alguno de sus pasillos. “Si Dios y Ugalde me lo permiten, me gradúo en julio”.

jueves, 17 de abril de 2008

Entrevista: Eileen Abad

La actriz asegura que su próximo proyecto es ser madre
Eileen Abad: “nunca permito que me encasillen como una bomba sexy”
Son muchos los sitios Web dedicados a publicar sensuales fotografías de ésta actriz venezolana, en las que se presenta como la “mujer perfecta” que representa un nuevo sex símbol de nuestro país. Sin embargo, Eileen Abad se considera a sí misma como una persona sencilla y humilde, que a pesar de haber alcanzado el éxito fuera de Venezuela, busca siempre regresar a sus raíces y al calor de su tierra.
Adriana K. Morales Roa
Eileen Antonieta Pérez Arguinzones nació en Caracas el 15 de noviembre de 1975, en el seno de una familia compuesta por su padre Amílcar y su madre Antonieta, así como por su hermano Amílcar y quien nacería algunos años más tarde, su hermana Karen.
Recuerda su infancia como un período en el que combinaba sus asignaciones académicas, con actividades extracurriculares relacionadas a la actuación, la danza y el teatro. A pesar de ser sumamente tímida, Eileen lograba destacarse entre sus compañeros de clase por las presentaciones de las que era capaz de interpretar: “me ponía roja como un tomatico, pero yo seguía con mi cuestión”. Fue así como su sueño: quería ser actriz.
Con la ayuda de su mamá, Eileen logró incorporarse a la escuela de artes escénicas Juana Sujo, donde recibía clases en diversas disciplinas con los que ella clasifica como “los mejores profesores de actuación y teatro que pudieran haber”. Con ello, confirmó lo que sería la pasión de su vida, a pesar de ser aún menor de edad.
El resto de sus familiares le advertían sobre los vicios que giran entorno al mundo de la actuación, pero Eileen seguía adelante sin importar los problemas. En momentos de duda, pensaba en un “plan B” –típico del alto perfeccionismo que la caracteriza – por si su carrera actoral no florecía. Entonces pensó estudiar Comunicación Social o Derecho, pero el deseo de ser actriz superaba con creces cualquier otra vocación. Transcurrido algún tiempo, su familia notó esa pasión y descubrió que aquello que movía a Eileen no era un capricho.
Tras muchos intentos fallidos, la actriz logró participar en una película de Leonardo Henríquez titulada “Tokio Paraguaipoa”, en la que actuaba como protagonista junto a Adolfo Cubas y Kenji Sato.
El director, le manifestó a Eileen su incomodidad ante el nombre tan común que poseía la actriz detrás del personaje principal. Tras varias propuestas, se decidió usar a partir de ese momento, el apellido de uno de los abuelos de la actriz. Ahora, sería dada a conocer como Eileen Abad.
Luego de algunas otras participaciones en el cine, la actriz comenzó a frustrarse porque las puertas de la televisión continuaban cerradas a pesar de su enorme insistencia; se preguntaba por qué si tenía los mejores profesores en su escuela, no lograba entrar en la televisión.
Un día, Leonardo Padrón la contactó para que participara en su nueva producción televisiva titulada “Contra viento y marea”, en la cual la actriz interpretaría a “la Nena”, personaje que consistía en ser la hija de la actriz Ana Karina Manco dentro de la novela.
Para el momento, Eileen se encontraba estudiando el primer año de Ingeniería en Sistemas, carrera que abandonó inmediatamente después de la llamada de Padrón.
Comenzaba así el éxito de ésta actriz venezolana en un camino que, en palabras de la actriz, requiere de mucha constancia y coraje para mantenerse activo: “es una carrera de obstáculos todo el tiempo. Hoy tienes trabajo, mañana puede que no”, dice con una seriedad abrumadora, conciente de lo que implica su profesión.
Cuando su nombre comenzaba a ser reconocido en el mercado venezolano, Eileen Abad tuvo una propuesta proveniente de la ciudad de México para la filmación de una novela donde haría un personaje bastante sensual, y que requería el usar vestuarios diminutos y provocadores.
Luego de consultarlo a sus padres, Eileen decide aventurarse, razón por la cual viaja a México para aceptar la propuesta. La actriz bromea con el hecho de que fue recibida con cierta impresión por parte de los directores de la nueva producción. Pensaban que Eileen era de gran estatura y porte: “un mujerón, pues, pero llegué yo”.
Sin embargo, Eileen propuso que se le diera la oportunidad de interpretar al personaje: ella como actriz podía representarlo todo. Eileen volvió a Venezuela y se practicó una cirugía de busto. Según la actriz, la novela no fue la razón principal por la cual se practicó la cirugía: fue mas bien un motivo que se añadía a la idea de practicarse la operación, ya que venía pensando en hacérsela desde mucho tiempo atrás.
Eileen asegura que su belleza a veces la ha llevado a que se le considere solamente como una mujer sensual de labios gruesos y senos de silicona: “siempre me preocupo en que no se me encasille y mucho menos que descuiden el ver mi actuación por ver primero mis atributos”.
La actriz define su experiencia en México como “una de esas que te cambian la vida”. Viajó sola y mientras estaba allá, sintió el vacío que le provocaba no tener de cerca de su familia, sus arepas y las playas venezolanas. “Chama, nada como Venezuela”, dice riendo.
Trabajar afuera, representó para la actriz un fuerte cambio en su estilo de vida, y asegura que logró disfrutar la experiencia porque se mantuvo en contacto con los suyos y con Dios: “en todo momento tienes que demostrar que estás ahí porque luchaste por eso”.
Al culminar la filmación de la novela, Eileen regresó a Venezuela, donde conoció a quien sería su actual esposo y con quien contrajo matrimonio por civil hace tres años.
Actualmente, la actriz se está dedicando a proyectos nacionales, y asegura que próximamente se separará de las pantallas para formar una familia. Desea tener hijos cuanto antes y afirma que sólo cuando eso ocurra, podrá sentirse realizada. También se está dedicando a enriquecer su portafolio fotográfico porque –según dice – después su figura cambiará: “me transformo con la fotografía. Me gusta mucho jugar con mi sensualidad, pero también con la inocencia que siempre ha caracterizado a mis personajes“. Con una gran sonrisa enmarcada en unos labios al natural, termina la tertulia con ésta diminuta, pero gran actriz.

viernes, 4 de abril de 2008

Entrevista: Pecos Kanvas

Un muchacho proveniente de una familia numerosa y que estaba siendo presionado por su padre para trabajar en un lugar sin futuro, logró sobreponerse y seguir su sueño de cambiar la música de su país.
Hernán González, el hombre que sería conocido por el mundo como Pecos Kanvas estaba por surgir. Luego de muchos años de lucha para alcanzar el éxito, logró convertirse en el favorito de la juventud romántica de la época. Apareció durante casi 12 años en Sábado Sensacional junto a Amador Bendayán y compartió escenario con personalidades del momento, como José Feliciano y José Luis Rodríguez.
Es recordado por canciones como “Mar y luna” y “Entrégate”, siendo éste último el tema de la novela Emilia, con la que Pecos Kanvas se consagró durante seis semanas en el primer lugar del ranking nacional. Hizo varias giras alrededor del mundo con sus 17 long plays, y ganó varios discos de platino y un disco de oro en España.
Hoy, Pecos recuerda sus días de gloria sobre el escenario del que ha estado afuera desde los años noventa.

Adriana K. Morales Roa
El taxi se detiene frente a la casa que nos indicaron los vecinos. Es bastante complicado encontrar una dirección exacta en la ciudad de Caracas cuando no se es un conductor entrenado que conoce las vías de nuestra capital.
Aparecía entonces una señora bastante arreglada para ser las once de la mañana. “Buenas, ¿cómo está?” Era la señora Norma, la hermana de mi entrevistado. Una casa bastante grande en su fachada nos daba la bienvenida. Digo “nos” porque no me atreví a ir sola. Suelo ir acompañada a mis entrevistas, por aquello de que “uno nunca sabe”. Norma nos pidió que pasáramos. “Pecos les espera arriba” – dijo.
El pulso se me aceleraba y no porque fuera fanática –no sabía quien era Pecos Kanvas hasta un par de semanas anteriores a la entrevista –, sino porque había pasado demasiado tiempo frente a mi computadora escribiendo a mucha gente alrededor de América Latina, haciendo preguntas colectivas en blogs y páginas web sobre si alguien sabía algo de este cantautor venezolano.
Casi al final de la escalera, escuché una tos muy seca –de esas que arden en el pecho cuando se tiene – y entendí que provenían del lugar donde nos llevaba Norma, quien amablemente nos ofrecía café mientras los escalones terminaban. Se acababa también el muro blanco. Y entonces, allí estaba. Sin afro ni gruesos cabellos oscuros. Era él. El hombre que había buscado sin cansancio estaba ante mí. Tenía sus ojos cerrados y la luz de la mañana le bañaba el rostro.
Lucía cansado –quizás un poco enfermo, pensé – pero estaba dispuesto a regalarnos su tiempo. Levantó su mano y estrechó con fuerza la mía. “Buenos días, Adriana, ¿no?”, dijo con una voz bastante distinta a la que tenía cuando cantaba –parecida a la de un paciente al que se le practica una traqueotomía –. Norma se retiró y con mucha pausa, Pecos se acomodaba en su sillón para comenzar.
-¿Cómo fue la infancia de Pecos Kanvas?
-Yo nací en Los Frailes de Catia. Éramos 8 hermanos: 4 hembras y 4 varones. Mis padres eran casados por la iglesia, como se acostumbraba antes. Mi papá cumplió ayer justamente 88 años. Mi mamá murió hace 2 años.
-¿Cómo era su relación con sus padres y hermanos?
-Muy buena de verdad. Mis padres eran muy cariñosos y mis hermanos eran muy unidos, como toda familia numerosa.
-¿Cómo comenzó su actividad profesional?
-Comencé trabajando con mi papá en una prefectura de Valencia, y fue donde me di cuenta que no quería hacer eso. A escondidas me compré una guitarra que me costó 8 bolívares y fui yo mismo el que la agarró. Nunca tomé clases. Poco a poco, comencé a moverme y terminé conociendo a Oscar y Moncho López, quienes me decían que si me gustaba la música, tenía que buscar la forma de aprovechar esa habilidad que yo tenía.
-¿Qué estudios realizó?
-Estudié administración aquí en Caracas y me gradué pero por cumplir con mi papá. Lo mío era la música que llevaba por dentro.
-¿Qué edad tenía cuando descubrió que quería ser cantante?
-Tenía 9 años apenas.
-¿Qué opinión tenía su familia sobre la profesión?
-Me decían que estaba loco. Recuerdo que mis hermanas se molestaban mucho conmigo porque yo me metía en el baño con la guitarra y me ponía a practicar canciones de otros cantantes y a sacarlas en la guitarra. Ellas como necesitaban el baño, armaban aquellos escándalos para que yo me saliera. Lo gracioso es que apenas salían, yo volvía a mi “pequeño estudio”.
-¿Quién le apoyó en ésta decisión?
-Mi mamá era la que siempre me apoyaba, sin importar qué. Me decía que si eso era lo que yo quería, que le echara pichón.
-¿Cómo fue su lucha para convertirse en Pecos Kanvas, el gran cantante venezolano?
-Fue difícil, como todo en la vida. Comencé en el Show de Alfredo Ledezma y el grupo Escena. Luego componía canciones para novelas de RCTV junto a Pedro Montes. Después pasé a un programa semanal en el que cobraba cien bolívares por episodio, pero lo bueno vino cuando comencé a hacer giras afuera. Me hice primero famoso con “Tu cariño se me va”, y después cuando regresé, ya me conocían más aquí. Entonces me fui a Venevisión, donde estuve contratado por seis meses, bajo el apadrinamiento de Amador Bendayán, quien me decía “Hernán, tu vas a estar aquí hasta que yo esté aquí”.
-¿Hernán?
-Sí, mi nombre artístico es Pecos Kanvas, pero me llamo Hernán González. Entonces hice una gira en España, donde un señor llamado José Palermo me conectó con el medio para compartir escenarios con muchas luminarias de allá. Pero después regresé y me quedé en Venevisión por 12 años, saliendo en Sábado Sensacional con Amador.
-¿Cuál fue el momento más bonito que vivió sobre el escenario?
-Fueron dos. El primero fue en una feria en Coro. Yo había cantado y debía salir del lugar con un chofer y dos guardaespaldas. Resulta que al chofer se le quedaron las llaves del carro adentro. Entonces me tuvieron que montar en el techo de ese carro y las mujeres gritaban como locas y movían ese carro como si fuera una lancha. Yo estaba asustado. Llegó un momento que había demasiado alboroto, y el chofer decidió romper el vidrio de la ventana del carro para que yo me pudiera meter dentro y abrirlo para salir de ahí. Bueno pues, esas mujeres me arrancaron parte de la ropa y me halaron por el cabello. Parecían unas locas. (Ríe). El otro momento, fue un poco más peligroso. Estaba en una presentación en San Félix y se fueron subiendo cada vez más mujeres al escenario. Yo estaba cantando tranquilo y de repente, se vino abajo la tarima. Los rumores comenzaron a correr y le avisaron a mi papá que yo me había muerto. Eso fue un desastre. Gracias a Dios, nadie salió herido. El único que se llevó un susto fue mi papá.
-¿En cuál país sintió que fue mayor su acogida?
-Yo visité muchos países como España, República Dominicana, Colombia, Perú, Ecuador, pero el país que más así me quería, creo que era República Dominicana.
-¿Qué es lo que más extraña de esos años y qué es lo que más recuerda?
-La capacidad de poder grabar. Desearía mucho grabar de nuevo con una disquera, pero con la piratería eso es un problema. Los costos de producción son muy altos y recuperar esa inversión, cuesta bastante. Eso está acabando con la buena música.
-¿A qué se ha dedicado después?
-Al comercio básicamente. Trato de mantenerme activo en el negocio de compra y venta de vehículos y apartamentos.
-¿Se casó Pecos Kanvas? ¿Tuvo hijos?
-Sí, me casé a los 33 años y luego de 4 años, tuve una hija que tiene ahora 18 años y que está estudiando en el extranjero. Ahorita vivo con mi papá, mi hermana Norma, otro hermano mío y su hija.
-¿Cómo es un día en la vida de Pecos Kanvas?
-Me levanto y trato de pasar mi día tranquilo. Trato de mantenerme informado de lo que pasa en el país, leo la prensa, algún que otro libro y si no, películas.
-¿En qué se inspiraba usted para hacer canciones?
-En muchas cosas, pero principalmente en el amor. Siempre imaginaba a una mujer bella a la que amaba. Todo lo escribía viéndola a ella.
-¿Cuál era la canción que más disfrutaba cantar en los escenarios?
-Bueno, sería “Procuro olvidarte” y “Entrégate”, pero la que más disfrutaba era “Ámame” porque la gente solía cantar conmigo las canciones; hacerme los coros, quiero decir. Y claro, “Mar y luna”.
-¿Qué siente al saber que aún hoy sigue teniendo seguidores, incluso fuera de Venezuela y que sus canciones siguen siendo interpretadas?
-Siento un orgullo muy grande porque han sido más de 33 años de carrera, en los que recorrí muchos países y me regalaron una experiencia maravillosa. Una vida dedicada a la gente. También me tocaron las verdes. Yo tenía que viajar a los distintos rincones del país en buseta y eso cansaba bastante, pero igual lo hice y se siente muy bien que todo ese esfuerzo haya valido la pena.
-Si tuviera que darle un mensaje a Venezuela, ¿qué le diría?
-Amigos, tenemos que vivir en armonía, paz, amor, unión y sobre todo en respeto. Hay que vivir tranquilos. Eso sería.