sábado, 5 de julio de 2008

Esdras Parra: la corteza impenetrable

Siempre vivió de una forma sigilosa, casi imperceptible
Esdras Parra: la corteza impenetrable
Durante su estadía en el mundo, se caracterizó por ser un personaje polémico, diferente y único, pero sólo para aquellos que la tenían cerca. Él o ella, como sea, cambiaron algunos convencionalismos sociales, pero siempre acompañado con un costo



ADRIANA K. MORALES ROA
Un joven merideño nacido en 1939 en Santa Cruz de Mora (Mérida), cambiaría la visión del mundo hasta donde se conocía: fue una de las primeras personas en practicarse una cirugía de cambio de sexo en nuestro país. Una víctima de las circunstancias con las que vivió, desaparecería de forma tan ausente como vivió. Ese fue Esdras Parra. Un hombre y una mujer dentro de un mismo cuerpo.
Esdras Parra nació en un hogar bastante pequeño, conformado por sus padres y sus hermanos María José y Mauro. Desde niño, se caracterizaba por ser sumamente tranquilo, dedicado a la pintura y a quien le desagradaba ensuciarse y corretear por ahí como hacían los muchachos de su edad.
Unos años más tarde, el padre de Esdras murió, dejando a los hermanos Parra bajo el control de su madre. La viuda tenía un carácter sumamente fuerte y difícil, pero no mayor a la forma de ser del padre de Esdras.
Las tensiones en casa se hacían cada vez más insoportables para el joven que, con tan sólo diecisiete años, decidió irse a Europa, en un viaje de exploración y encuentro personal, y gracias a una beca que logró obtener, una vez que ingresó del liceo Libertador de Mérida.
Una vez en Londres, decidió someterse a una cirugía de cambio de sexo, motivado principalmente por el amor que sentía por una mujer declarada lesbiana. Sin embargo, su estrategia no funcionaría.
Durante sus años como escritora y poetisa, logró escribir un total de tres libros, publicados entre los que se pueden citar El insurgente, Por el Norte el Mar de las Antillas y Juego limpio.
Sin embargo, y a pesar de esto, Esdras nunca logró formar parte de los círculos sociales de la literatura caraqueña. Fue casi una decisión propia porque prefirió mantenerse lejos de cualquier exposición que arriesgaría su perfil inmutable y sereno.
De la misma forma, su ejercicio como editora y jefa de redacción de la revista Imagen tampoco logró trascender en demasía como para no ponerla en la palestra de la crítica y la censura.
Es por ello que un completo silencio y una gran ausencia definieron totalmente todo lo que rodeaba su vida.
Había sido una persona y, por decisión propia, se había convertido en alguien más. Además sabía que esa decisión significaría un gran escarnio para la conservadora sociedad venezolana.
Adicionalmente, su transición como persona significaría un distanciamiento aún mayor con quienes eran sus hermanos, especialmente con María José, quién siempre lo veía como alguien ajeno, externo a lo que eran sus recuerdos de una infancia mas bien feliz.
Parecía que no lograba entender por qué aquél pequeñín no quería jugar con ellos ni correr libremente por los diferentes patios de su hogar en Mérida.
Luego de que Esdras decidiera marcharse a Europa, esa distancia que había entre él y su familia aumentaría aún más cuando ese viaje se convirtió en una estadía de casi once años.
Durante su vida, se supo de varias parejas sentimentales a Parra, todas de ellas de sexo femenino, dejando así en evidencia que todo aquello de su transexualismo nada tiene que ver con el homosexualismo.
Una vez hecho mujer, logró mejorar su relación con su hermana, quien había decidido apoyarla en ésta etapa de su vida siempre y cuando se sintiera bien y la viera feliz.
Al poco tiempo, Esdras descubrió que sentía un pequeño abultamiento en su lengua, y decidió operársela. Sin embargo, no todo resultaría tan sencillo. Se descubrió que el bulto sobre su lengua era un tumor maligno que había hecho metástasis en diferentes zonas de su cuerpo.
Se mantuvo luchando por algunos meses, pero fue el 18 de noviembre de 2004 cuando finalmente Esdras Parra, la mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, finalmente abandonó el mundo que nunca llegó a comprenderla.
Había pasado por un proceso de degradación y amargura, que se reflejaba en sus malos tratos hacia los familiares y amigos que procuraban ayudarla y mantenerse acompañándola en sus últimos momentos.
Hubo una serie de inconvenientes con respecto a su seguro médico, así como en los gastos funerarios, todo como consecuencia de su cambio de sexo, pero finalmente logró solventarse la situación, y Esdras Parra pudo obtener sepultura.



“Se fue como había vivido: sigilosa, sin hacer ruido”
-José Napoleón Oropeza, amigo de Esdras.
Esdras Parra

“Hay serenidad en tu lenguaje
bien dispuesto se atiene
a su propio rigor
a su destino evocativo
en la intimidad natural de la página
que abre caminos en la aurora
un lugar que se pierde de vista
crecido hasta alcanzar el presagio”.

SEMBLANZA // Adib Casta: una estrella fugaz sin cielo

El guitarrista fue considerado el Jimi Hendrix venezolano
Adib Casta: una estrella fugaz sin cielo
Un joven nacido en 1948 en Puerto Cabello, perteneciente a un hogar bastante turbulento, pasaría a convertirse junto a los compañeros de su banda Los Claners, en una sensación musical que marcaría pauta en la historia del rock en nuestro país

ADRIANA K. MORALES ROA
Adib Casta quizás resulte un nombre que no sea muy recordado por las actuales generaciones, pero para quienes conocen del mundo del rock en Venezuela, saben que este nombre es una referencia obligada a la hora de hablar de ése género en el país.
Sus comienzos estuvieron relacionados al llamado Club del Twist, donde el guitarrista venezolano era conocido como Johnny Twist, y gracias a su gran habilidad con el manejo de la guitarra eléctrica, se le llegó incluso a comparar con el legendario Jimi Hendrix.
Casta tuvo la oportunidad de desarrollarse en varios grupos musicales, pero fue en Los Claners donde consiguió mayoritariamente la fama junto a sus compañeros de banda.
Oswaldo De La Rosa, quien fuera bajista en la formación inicial del mencionado grupo y quien conociera a Adib desde muy temprano, lo recuerda como un buen amigo que siempre quiso trabajar a su lado en cualquier nuevo proyecto que se le ofrecía:
“Cuando Carlos –Carlos “Carl Martin” Martínez Montenegro, guitarra y voz principal – le hizo la propuesta para que se fuera a trabajar con él, Adib aceptó siempre y cuando me fuera yo también. Entonces Carlos aceptó y en el momento que Adib hizo el primer toque con Los Claners, dejó a todo el mundo loco”.
Martínez afirmó que eran tantos los comentarios que le llegaron sobre el gran potencial de un guitarrista al que se le decía Johnny Twist, que se sintió intrigado y tuvo que buscarlo:
“Adib estaba ensayando por el cementerio con una banda llamada Los Migs y, luego de hacerle mi oferta, la aceptó siempre que pudiera llevarse a su amigo bajista. Para nosotros resultó estupendo porque también buscábamos uno. Entonces Oswaldo, Adib, Lucio –quien sería el baterista – y yo formamos Los Claners”.
El nombre de Los Claners surgió por iniciativa de Ernesto Arraiz, quien era el productor de un nuevo programa del canal Venezolana de Televisión, llamado El Club del Clan. Una vez dentro del show, la banda se consagró al participar además con cierta periodicidad en el show de Reny Otolina donde, según afirma Martínez, lograron trabajar con una mayor destreza y una relevancia más remarcable.
Asimismo, De La Rosa reconoce que el mayor potencial que tuvo Los Claners era su guitarrista:
“De verdad, Adib representaba la gran atracción del grupo. Era, sin presunciones, el mejor guitarrista. Profesionalmente hablando y a nivel personal también era excelente”.
Para la época de Los Claners, los jóvenes con intereses en la formación de grupos musicales acostumbraban reunir a sus integrantes a partir de la selección de sus propias amistades, muchas veces sin importar sus potencialidades, pero en el caso de ésta banda, coincidieron los buenos amigos, con el alto desempeño musical y profesional.
Sin embargo, no todos los integrantes de Los Claners contaban con el apoyo y sustento de un hogar que le representara estabilidad emocional. De La Rosa describe a Adib como “un tipo que tenía muchos problemas familiares, ya que no tenía donde vivir”.
Martínez comenta que Casta había quedado huérfano de padre y madre y que por ello su compañero de banda vivió por un tiempo con su hermana y su cuñado, pero éste no deseaba tenerlo en la casa porque “era muy bohemio”. El guitarrista llegaba a altas horas de la madrugada luego de sus toques y eso traía problemas en es hogar.
De La Rosa explica:
“Adib vivía saltando de casa en casa. Siempre se quedaba durmiendo donde algún amigo para evitar problemas. Lo cómico es que se iba a dormir por una noche, y se quedaba una semana –ríe –”.
Para el año 1967, cuando la banda se encontraba de gira por Nueva York, Adib decide no volver a Venezuela por un tiempo, y eso se tradujo en problemas con el cronograma de la banda. Martínez explica:
“Él decidió quedarse allá con todo el movimiento psicodélico que estaba reinando en la zona y por ello perdíamos contactos y presentaciones pautadas desde antes”.
Asimismo, el cantante principal de Los Claners afirma que durante este viaje fue que Adib tuvo su primer contacto con algunas sustancias estupefacientes que poco a poco lo llevaron a la adicción.
El bajista de la banda, Oswaldo De La Rosa, menciona que la noticia sobre la drogadicción de Adib le tomó por sorpresa y que nunca llegó a aceptar que su compañero se estaría perdiendo en ese complicado mundo:
“Andaba en la calle siempre y por eso cayó mucho en malas compañías. Yo no lo podía creer porque él era un tipo bastante tranquilo”.
Luego, y gracias al estilo musical que Casta continuó desarrollando, De La Rosa comprendió que quizás los rumores de drogadicción que envolvieron a Adib, podían ser ciertos:
“Él –Adib – se quedó rockeando con el estilo más fuerte y ácido. Yo por eso lo supuse. Fue una gran decepción para mí porque sabía que iba a terminar mal por eso”.
Luego de un año dando tumbos con su impuntual guitarrista, Los Claners contrataron a Gustavo Malaver para irse de gira por Europa. Por otro lado, Adib funda un trío llamado Ladies W.C., con el que alcanzó una fama que, para Martínez, le había llegado demasiado tarde.
El cantante principal de Los Claners, explica que su ex compañero le regaló unas pinturas que había realizado y que éste ramo también le trajo cierto reconocimiento a Casta. También supuso que parte de su trabajo con pinturas sintéticas, y por el continuo uso del cigarrillo, Adib vio tan complicada su salud en los últimos años de su vida.
De La Rosa comenta que muchos años después de haber abandonado el grupo y de no haber hablado con Casta, éste lo visitó a su casa justo dos años antes de morir:
“Ya estaba bastante enfermo. El enfisema –enfermedad que le quitaría la vida – no lo dejaba caminar más de dos metros sin cansarse, pero fue muy agradable haberlo visto después de tanto tiempo”.
Asimismo afirmó que en ésa última reunión con su viejo amigo, pudieron ponerse al día, siendo ése el momento en el que Adib le comentó que había tenido una hija llamada Jessica, hoy de 19 años, con la que Oswaldo mantiene un contacto frecuente, intercambiando fotografías de la banda en sus tiempos de fama.
De igual manera, Martínez afirmó que tuvo la experiencia de conocer a la última pareja de Casta, quien correspondía a la tercera mujer en su vida y era la madre de su hija.
Adib Casta murió el 12 de abril del año 2003 como consecuencia de la enfermedad que le aquejaba. De La Rosa asegura que siempre lo recordará como “un tipo muy buena gente y de mucha sensibilidad musical”:
“Cada vez que camino por la Av. Victoria, recuerdo las noches en las que luego de un toque caminábamos por allí. Fue una época muy sana y muy hermosa”.
Por su parte, Martínez afirma que lo recordará como alguien inolvidable y único en su estilo:
“Era tremendo tipazo. Llegó a inspirar a toda su generación con su forma muy libre y creativa para tocar la guitarra. Siempre recordaré aquel viaje a Santo Domingo donde Adib enamoraba todos los días a diferentes muchachas con su simpatía natural. ¡Qué envidia nos generaba!”
Tanto De La Rosa como Martínez, estuvieron de acuerdo en que sería necesaria una reunión con Frank Rosales y con José Manuel “Chema” Arria –también integrantes temporales de la banda – para que surgieran más anécdotas de aquellos años que no volverán.

Movimiento estudiantil: un nuevo grupo de presión

La huella de la palma de mi mano es, ante todo, un símbolo de mi individualidad. Con esa huella reivindico mi condición singular e irrepetible; sintetizo en una imagen sencilla y poderosa todo aquello que me hace valioso y merecedor de respeto. Con ella digo: “¡Aquí estoy! ¡Esta es mi marca!".
Roberto A. Casanova R.
[1]

Algunos afirman que a ellos se deben los resultados del 2D
Movimiento estudiantil: un nuevo grupo de presión
Las universidades encontraron sus aulas vacías. Los alumnos no estaban ahí. Habían salido a las calles para inspirar a aquellos que habían perdido la esperanza. Pintaron sus manos de blanco para cambiar un destino incierto

ADRIANA K. MORALES ROA
El movimiento estudiantil surgió una mañana en la que Venezuela despertaba con la noticia de la ejecución de los hermanos Faddoul. El país entero se volcó en un completo repudio, pero fueron los estudiantes quienes tomaron la parte activa, que se tradujo en una serie de acciones de protesta que se prenderían como el fuego en la gasolina. El país estaba indignado. Nadie podía creer que esos abominables asesinatos habían tenido lugar.
Ese día, las puertas de la Universidad Católica Andrés Bello estaban cerradas. Los alumnos que escucharon la noticia por la radio decidieron detenerse. Alguien por ahí confesó que algunos carros llegaron a frenar desde antes y a subir el volumen a ver si escuchaban bien.
Otro más decidió estacionarse en la puerta de la universidad y bajarse de su carro para gritar “basta”. Llegaron más carros que también se detuvieron. “Tenemos que hacer algo”. Más gente fue llegando a la convocatoria. Esto no podía quedarse así. El país debía sumarse en el repudio. La muerte de tres niños no era justificable, bajo ningún concepto. Los estudiantes se agarraban la cabeza. Otros lloraban. Algunos marcaban nerviosos sus teléfonos celulares.
De repente ahí estaban todos. La universidad estaba afuera: en la calle. Debían hacer sentir sus voces. Un joven de Economía gritó “esto es culpa del gobierno, esto puede pasarnos a todos”. Más y más carros llegaban. Los vigilantes trataron de hablar y de persuadir a la masa, pero nadie estaba dispuesto a entrar a la universidad.
La verdadera lección estaba ahí afuera. Los estudiantes no escucharían ésta vez “a los grandes”: ellos les oirán ahora. La UCAB amaneció de pie, para no arrodillarse jamás.
Los hermanos Faddoul habían sido secuestrados hacía unos meses atrás, pero la sociedad venezolana no estaba dispuesta a rendirse ante la idea de que ellos nunca volverían a casa.
En los días siguientes el país se encontraba inmerso en una serie de protestas que sacudirían la forma en que se conocía la sociedad venezolana, que a partir de ese momento, se negaría a hacerse ajeno a otras situaciones de peligro social.
Esa mañana nacía el movimiento estudiantil para quedarse como un nuevo grupo de presión dentro de la sociedad venezolana.
Ahora bien, cuando se repasa el concepto sobre participación ciudadana, tendría que identificarse como “cualquier tipo de acción realizada por un individuo o grupo con la finalidad de incidir de una u otra manera en los asuntos públicos”[2]. De ésta manera puede decirse que el movimiento estudiantil desde su nacimiento, ha sido una expresión más de dicha participación.
La expresión del derecho a manifestar, se recoge en la constitución nacional, en su artículo número 62 que dice que “la participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica”[3].
Posteriormente, el movimiento estudiantil volvió a surgir durante los días previos al cierre – sí, cierre – de Radio Caracas Televisión, y al surgimiento de una propuesta de reforma a nuestra carta magna.
En ambos escenarios, el movimiento liderado por los estudiantes de las diferentes casas de estudio del país, se dedicó a la lucha en pro del derecho que se estaba poniendo en juego: la libertad de expresión.
Varias podrían ser las lecturas que se pueden hacer a los logros del movimiento: ser los héroes nacionales, los causantes de la derrota de Chávez el 2D, los cachorritos del imperio y de la oposición oligárquica, entre otros.
Sea cual sea la visión que se tenga de los logros del movimiento estudiantil, es innegable que su aparición dentro de la sociedad venezolana, se tradujo en la aparición de un nuevo grupo de presión con gran poder de convocatoria.
Durante dichas situaciones coyunturales, los estudiantes lucharon por mantenerse de forma pacífica dentro de los márgenes de la ley con algunas protestas que – Gracias a Dios – no sirvieron para aumentar la fama del gobierno venezolano de estar inclinado hacia el margen de la represión.
Avanzando en la teoría, se dice que existen algunas dificultades en cuanto al proceso de participación ciudadana. De acuerdo con los conceptos, se podrían citar algunos límites dentro de dicha actividad: aumenta la lentitud en la toma de decisiones y con ello también los costos, no incorpora valor añadido a la decisión, provoca excesos de particularismos, sólo tiene en cuenta el corto plazo, erosiona instituciones y partidos.
Éste es un tema que puede resultar un tanto delicado a quienes militan dentro del movimiento, pero es necesario aclarar que siempre dentro de las manifestaciones, algunos estudiantes solían no querer participar, o lo hacían inconstantemente – y más de una vez inconscientemente al desconocer el destino o los objetivos de algunas marchas –, a veces participaban los mismos de siempre, o se buscaban algunos protagonismos.
Resultaba casi doloroso también ver cómo algunos estudiantes se aprovechaban de la situación para no ir a clase, viajar, irse a la playa, o simplemente, tener más tiempo para estudiar para tal o cual parcial.
Pero, hubo un gran número de estudiantes que decidió tomar la voz de mando con respecto a una campaña que buscaría hacer que el pueblo se instruyera sobre el contenido que estaba detrás de la reforma que se estaba planificando hacer a la constitución nacional.
Esta fue – a mi manera de verlo – la iniciativa que consagró a los estudiantes como un grupo fresco pero firme, irreverente, pero determinado a seguir con lo que se les pusiera adelante.
Los estudiantes diseñaron panfletos y toda clase de formas escritas para poder informar a la colectividad sobre los verdaderos alcances de una reforma que buscaba extender los tentáculos del gobierno nacional hacia nuevas zonas como la propiedad privada o la reelección indefinida.
Este nuevo grupo de presión surgiría como la artillería pesada de aquellos cuyos intereses iban en contra de los planes personalistas del Presidente y de su equipo de gobierno.
Por otra parte, y como era de esperarse, el gobierno nacional se dedicó a poner trabas a las manifestaciones estudiantiles que buscaban, como objetivo principal, educar a una población que permanecía a todas luces ignorante con respecto a las propuestas hechas dentro del texto de reforma.
Entonces, y como parte del problema político de la participación, se cita dicho concepto como “una distribución, transferencia o creación masiva de Poder. Por ello, a mayor deseo de controlar el Poder, menor apertura hacia la Participación. O mayor intento de controlar la Participación”.[4]
El gobierno buscaba amedrentar con estrategias tan pequeñas como no otorgar algún permiso para que la marcha se llevaría a cabo por tal ruta – recordemos aquella que se quiso lanzar a la cota mil en vez de la ruta primeramente establecida –, como con el uso de la fuerza – recordando los equipos antimotines y las miles de arremetidas de la Guardia Nacional en contra del movimiento.
A pesar de los muchos percances que podrían citarse con respecto a la participación, como la participación como un fin en sí misma, el voluntarismo excesivo, la poca capacidad para procesar información, la poca atención y respuesta particular, y la inadecuada atención de audiencias clave, se puede decir que el movimiento estudiantil se interpuso ante cualquier eventualidad que se presentaba para no dejarse arrastrar por alguna estrategia de la oposición que buscaba tratarlo como un títere, ni dejaba menoscabarse por el gobierno que jugaba con el futuro de Venezuela.
La superación de los puntos tratados anteriormente, se logró gracias a la comunicación planificada que se destinó a “evitar o disminuir los problemas típicos de las comunicaciones en procesos participativos”[5].
“En definitiva, la huella que deja una mano pintada de blanco resume la visión de un mundo deseable. Un mundo sin exclusiones, en el cual toda persona sea reconocida en su dignidad, en el que estemos dispuestos a convivir pacíficamente, en el cual nadie posea el poder para dominar a nadie, en el que la decencia ciudadana sea la norma. Esta es la utopía de una sociedad de verdaderos ciudadanos, de una nación de hombres y mujeres con oportunidades para elegir, de un pueblo libre. La huella que deja una mano pintada de blanco es, sin duda alguna, mucho más que un logo”.[6]
[1] http://chavilarism.blogspot.com/
[2] Láminas de clase cargadas en la plataforma Módulo7, por el Prof. Luis Alejandro Ordoñez.
[3] Láminas de clase cargadas en la plataforma Módulo7, por el Prof. Luis Alejandro Ordoñez.
[4] Láminas de clase cargadas en la plataforma Módulo7, por el Prof. Luis Alejandro Ordoñez.
[5] Láminas de clase cargadas en la plataforma Módulo7, por el Prof. Luis Alejandro Ordoñez.
[6] http://chavilarism.blogspot.com/

Leopoldo López: el cambio si va

Las campañas han utilizado talentos “populares”

Leopoldo López: el cambio si va

Una campaña brillante, única, fresca. Rompe con los viejos paradigmas de las políticas podridas del pasado. Una cara ya no tan nueva, pero que imprime la esperanza de una Caracas mejor. Una ciudad como la queremos todos

ADRIANA K. MORALES ROA
Un nuevo clima de elecciones ha llegado sobre nuestro país. Las candidaturas comienzan a emerger por doquier: muros pintados, pendones en los postes de luz de las autopistas, cunas en los medios de comunicación social, entrevistas, y para de contar.
Algunas caras nuevas invaden las campañas, otras que reaparecen una y otra vez, casi desde cuando se tiene memoria de vida.
La fecha de finalización de la contienda: el mes de noviembre de 2008 será el momento en el que se decidirá el destino de un país cada vez más polarizado, y sólo ahora distraído por una Eurocopa que ya culmina.
Entre las diferentes propuestas para el distrito metropolitano de Caracas, se encuentra la realizada por el actual alcalde del municipio Chacao, Leopoldo López Mendoza.
Éste joven de 37 años de edad ha realizado – lo que es para muchos – una excelente gestión dentro de la alcaldía del mencionado municipio durante dos períodos consecutivos.
Actualmente, viene realizando una completa campaña que está echando mano a recursos publicitarios que nunca antes habían sido explotados tan provechosamente en el marco de una campaña electoral, que al fin y al cabo, corresponde a una campaña política y de propaganda.
Si se recurre al concepto de propaganda, se puede decir que ésta consiste en aquellas ocasiones en las que “se usan técnicas de publicidad aplicadas a fines políticos. Se origina en la expresión propagar, que significa difundir"[1].
Una vez identificado dicho concepto, se puede afirmar que la campaña llevada a cabo por Leopoldo López Mendoza y su equipo, corresponde plenamente al concepto expresado anteriormente.

La campaña: el cambio si va
En su página Web, http://www.leopoldoelcambiosiva.com/, el equipo de trabajo de la campaña conglomeró en el llamado “Plan para nuestra ciudad: la Caracas que merecemos”, todos aquellos puntos que representan el eje del plan de gobierno para el distrito metropolitano.
Entre dichos puntos citan que “La Caracas que Merecemos es una Ciudad: segura (que garantiza la vida, la integridad y el respeto de los derechos de todos los ciudadanos; tiene un sistema eficiente para protegerlos de los riesgos y prestar asistencia en las emergencias; cuida la calidad del ambiente, protege sus recursos naturales, y en general, le confiere prioridad a la seguridad de sus habitantes), ordenada (que tiene normas claras y todos las cumplen por igual; se ha dotado de una división político-administrativa que facilita su gobernabilidad; ha alcanzado un sistema de transporte, de recolección de basuras y cuenta con calles y bulevares para los peatones que la convierten en una ciudad grata y deseable de transitar), amable (que se mueve, fluye y funciona en todos sus campos para hacerle más fácil la vida a las personas; es una ciudad educada, con espacios públicos limpios, hermosos y transitables, toma en cuenta las necesidades de los niños, los jóvenes, los adultos mayores y discapacitados y, sobre todo, que estimula a la participación porque cada caraqueño se siente responsable por los demás), y unida (que no discrimina, ofrece igual tratamiento y posibilidades a todos los ciudadanos, trata de eliminar las barreras que separan unas zonas de otras e integra, recuperándolos física y socialmente, los sectores más pobres, menos consolidados y urbanizados, con el resto de la ciudad y lo hace promoviendo acciones económicas que generen trabajo y bienestar. La ciudad que merecemos actúa como una buena familia, unida, para conquistar su derecho a mejor vida)”[2].
Como toda campaña, el poseer un slogan tan popular, se convierte – a mi manera de verlo – en una forma de acercarse al pueblo.
Mucho se ha dicho – sobre todo de la parte del oficialismo – del aire de sifrinito que posee el alcalde López, pero resulta fascinante cómo su equipo de asesoramiento comunicacional y publicitario se abocaron a la construcción de una campaña fresca y popular, que bajaba, de una forma u otra, la figura un tanto oligárquica que posee López.
En varias entregas a manera de comerciales de treinta segundos aproximadamente, se muestra al alcalde conduciendo por diferentes zonas populares de la ciudad y recogiendo a diversas personas que desean abordar el autobús que conduce.
Durante el desarrollo de las cunas, suena una pegajosa canción que efectivamente plasma en su letra todas aquellas promesas que el alcalde López está haciendo a los caraqueños, esperando se logre el voto de confianza en su gestión de gobierno, así como se dé el voto en las urnas en noviembre de 2008.
Me resulta especialmente curioso, cómo al final de una de las cunas, una persona con una franela roja corretea junto al autobús, preguntando si puede montarse en el autobús. Por supuesto, López voltea diciendo – con un tono, insisto, bien dicharachero – que en ese autobús caben todos. Pura semiótica.

De la práctica a la teoría
Asentando un poco lo que ha sido el desarrollo de ésta campaña y sobre la base de la teoría vista en clase, se puede conceptualizar que ésta estrategia electoral, está siguiendo todos y cada uno de los elementos que hay que tener en cuenta.
Una vez evaluado cuál será el mensaje que se dará a conocer a la colectividad, también se consideran algunos otros puntos como el rotar el mensaje para hablar de lo positivo de la candidatura propia y de lo negativo de las otras.
Sobre éste apartado, resulta interesante detenerse un momento. Dentro de la página Web oficial de la campaña, se muestran los resultados de una encuesta realizada a 48 personas en las que se les pregunta por su opinión con respecto a la gestión de la actual administración de la ciudad de Caracas.
Podría resultar un poco tímida la aparición de dicha encuesta en la mencionada página, pero muy por el contrario, no se trata de alguna casualidad.
Asimismo, dentro de las cunas, se colocan imágenes del estado actual de la ciudad y de cómo estarían una vez que Leopoldo sea electo. Esto puede interpretarse como lo que se conoce en el argot publicitario como publicidad – en este caso, propaganda – comparativa, ya que indirectamente se estaría dejando en evidencia la situación de abandono de la ciudad capital, que en parte se debe a la gestión de Barreto.
Ahora bien, al hablar del mensaje, se estaría hablando de la consideración que hay que tener presente la propia personalidad del candidato.
Nuevamente, habría que detenerse sobre éste aspecto. Es necesario recordar que el candidato si bien es visto como una figura imperialista, el equipo de campaña volteó estratégicamente la figura del alcalde para convertirlo en alguien que se muestra cercano al pueblo, que habla como ellos, y que tiene una perfecta tolerancia con el pueblo chavista.
El segundo elemento que debe tenerse en consideración, es aquel que corresponde al partido u organización política que apoya al candidato. En este caso, y como se menciona en el material facilitado en clase, se hace necesario tener conciencia de que “el historial de organizaciones que apoyan al candidato, también imprimen características propias al mensaje electoral, acotan, contextualizan e incluso transforman ese mensaje”[3].
Entonces, Leopoldo López no sólo será reconocido por su actual pertenencia al partido Un Nuevo Tiempo, sino también por su anterior participación en el partido Primero Justicia.
El tercer elemento corresponde al mensaje, es decir al programa de gobierno que se plantea: “la visión que se tiene del futuro, de la sociedad; lo que se va a hacer una vez ganada la elección. Las promesas, lo que se ofrece, cómo se ofrece y a quiénes”[4].
Tal y como se explicó anteriormente, dentro de las cunas de fines propagandísticos, ya se dejó en evidénciale plan de gobierno que plantea López, así como se explica detalladamente en su página Web oficial, así como en otros recursos como YouTube y grupos de apoyo en Facebook.
Por último, debe citarse el estado de la opinión pública que, a mí manera de verlo, se conocerá perfectamente una vez arrojados los resultados de las elecciones, probablemente en alguna madrugada de noviembre de éste mismo año.
Entonces, se puede decir que ésta nueva campaña de Leopoldo López Mendoza está especialmente dedicada al seguimiento de los puntos formales que constituyen una campaña política que, tal y como se explicó en clase, estaría subordinada a “la expresión en distintos formatos (Discursos, Entrevistas, Programas de gobierno, Cuñas, Folletos, Eslóganes), así como de diferentes personas (el Candidato, su entorno inmediato, sus aliados, sus seguidores, sus posibles votantes)”[5].

[1] http://www.promonegocios.net/mercadotecnia/propaganda-definicion.html
[2] http://www.leopoldoelcambiosiva.com/
[3] Extraído del material facilitado en clase de Comunicación Política bajo el nombre de La Estrategia Electoral.
[4] Ibid.
[5] Extraído del material facilitado en clase de Comunicación Política bajo el nombre de La Estrategia Electoral.