lunes, 25 de mayo de 2009

Being back to Tíbet…

Un día me encontraba hablando con mi mejor amiga sobre una serie de cosas que nos habían ocurrido a las dos… Yo le comentaba –con el mayor convencimiento posible- que uno debe estar en paz con uno mismo… Que primero debe estar Dios, luego la familia, las amistades, y después la pareja… Por qué en éste orden tan riguroso?? Mi teoría es que si uno de esos escalones te falla, siempre tendrás el/los de arriba para encontrar refugio...

Estar de regreso en el Tíbet, o en camino al Tíbet, o alguna combinación parecida, significa -a manera de chiste interno- el estar en un estado de perfecto equilibrio personal, donde todo el tiempo es acorde a las actividades que queramos realizar, todo está en perfecta armonía dentro de nosotros… En pocas palabras, uno se encuentra sumergido en un “Tíbet personal”, entendiendo por dicho lugar como lo más alto desde aquí la tierra...

Siento que en este momento me encuentro allí… Sumergida en la tranquilidad, en la libertad que brinda el ser libre… No hay trabas, no hay miedos ni demonios que nos persiguen… Solamente luz resplandeciente sobre nuestros rostros... Todo está en orden… Todo está bien…

Una amiga me repite de vez en cuando una frase... “Todo va a estar bien” y ahora, de hecho, lo está… No hay prohibiciones, ni miedos, ni caídas, ni ayer… Solamente el hoy… El hoy como un día que promete ser mejor… El hoy como miles de oportunidades de estar más arriba… He llegado a la cumbre… Lo logré… Gracias…