lunes, 11 de abril de 2011

#YoConfieso

Que cada mañana me levanto cuando aún amanece y me baño sin encender la luz. Sí, a oscuras. Esto se convirtió en mi ritual personal luego de que se quemara el bombillo de la lámpara del techo hace un tiempo atrás.
El punto es que cuando finalizo el baño, ya con la luz del día brillando a mi espalda, me gusta abrir de golpe la cortina de la ducha, como si por un momento me convirtiera en una estrella de rock que está saliendo al escenario mientras los fans gritan su nombre. Quizás para ellos –los rockstars – es una nueva ciudad, para mí es un nuevo día, una nueva experiencia.
Y en ese momento, ahí en medio de mi desnudez donde nadie me ve, salgo con el pie firme, declarándome victoriosa en un nuevo amanecer, en el que salgo renovada y limpia a sorprender al mundo que observa, bien sea desde las tribunas o en primera fila.
ROCK ON!