miércoles, 11 de mayo de 2011

#EnMiRetrovisor

Hoy mientras iba en el tráfico de regreso a mi casa, se me ocurrió ponerme a ver a la gente que tenia alrededor para pasar el rato. Fue así como en mi retrovisor conseguí la imagen de una joven como de unos veinte años que venía cantando y gritando de lo más irreverente. En su retrovisor colgaba algo parecido a un collar rosado con un gran corazón del mismo tono. Usaba su volante como batería, y agitaba su cabeza con cierta fuerza. Por ello debió arreglarse el moño, para igual quedar despeinada.
Me puse entonces a pensar: ¿en qué momento dejé de ser esa joven de muchos whippies -brazaletes de colores-, con cholitas, de cabello largo, llena de sueños, que soñaba con independizarse, en amar perdidamente, sin pensar en lo que pudiera pasar mañana? ¿Donde está esa Adri con la que crecí, que ahora no es más que "Adriana, la de x función en x departamento en x empresa"? ¿En qué momento cumplí 26 años -y estoy a menos de dos meses para cumplir los 27? ¿Desde cuando mi balanza marca unos 13kgs de más, y cómo es que cada día me veo más y más cansada? ¿Cuando me convertí en la principal -o única- proveedora de dinero de mi casa? Se resume en: ¿En qué momento me perdí a mi misma?
Deseé entonces estar por un momento en ese lugar, en el que el problema era tener que estudiar para un final, qué ropa ponerme, o pararse un poco antes de lo normal para terminar un trabajo, y así simplemente tener la cuota del "teenage drama" que significaba tener hormonas adolescentes.
En algún momento, entre los cambios de canal y los motorizados enardecidos, perdí mi momento de reflexión, así como a esa imagen que vi hoy en mi retrovisor.