martes, 19 de julio de 2011

#EnMiRetrovisor

Descubrí que una de las formas de mantenerme entretenida en el tráfico citadino es poniéndome a espiar con el retrovisor a las personas que van atrás del carro. Es un ejercicio fascinante cuando gozas de mucha imaginación y tiempo ocioso, claro está.
Hace algunos días, me topé con este abuelito taxista. Al principio sentí un poco de temor porque vi que se acercaba muchísimo al frenar, pero luego olvidé ese detalle cuando me di cuenta que era "vieja escuela". De tanto en tanto lo veía sonreír. Asumí que venía escuchando un programa de radio, de esos en los que hacen chistes malos, pero que les encantan a los abuelos -o por lo menos al mio-.
Llevaba gruesos lentes, el bigote blanquísimo y una sonrisa de esas en las que los dientes frontales van separados. Su mano reposaba sobre el volante, y hacia una especie de ritmo, como cuando se va inquieto. Pensé que como taxista iba apurado a algún lugar. Quizás iba tarde, o a lo mejor no. Capaz solo anda "buscando una carrerita".
Allí está lo divertido del ejercicio: es el espía quien llena las casillas en blanco.
-"Tiene cara de Gregorio... No, no... Seguro tiene nombre de viejito... Mmn... ¡Raimundo!".
Fue así como "Raimundo" me entretuvo hasta mi salida en la autopista, hizo que mi tiempo pasara más rápido, y me ayudó a recordar que esa "persona luchadora" que vive dentro de cada uno de nosotros existe hasta que así lo decidimos. Es no rendirse ni darse mala vida. Es simplemente seguir viviendo. Es actitud y, para tenerla, NO hay limites de edad.

1 comentario:

Cautivo dijo...

Estas bien guapa de tu blog! =D cuesta un poco leer con esa fuente pero vale la pena el esfuerzo... ;) por acá te dejo mi huella...

@Cautiv0