jueves, 20 de octubre de 2011

Contenerse, ¡Y PUNTO!

Ya son varias las personas que me han descrito de qué se trata esa sensación. De cuando simplemente no quieres que acabe el día, de cuando simplemente no quieres escuchar ni decir un hasta mañana  o un nos vemos el fin de semana.
La pregunta que me hago cada día es ¿qué puedo hacer entonces respecto a esto?, y la respuesta más sensata que encuentro es CONTENER el vacío que queda, el anhelo, la nostalgia –de la buena, pero nostalgia al fin– después de pronunciar esas palabras, al menos hasta que “eso” sea recíproco allá donde está el corazón.
De ello depende la estabilidad de mi del mundo.